Javier Trimboli, presidente de la Liga Federal Universitaria (LFU) de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), afirmó que la institución atraviesa “su peor situación económica”. Lo planteó en la nueva Marcha Federal Universitaria, donde estudiantes, docentes, no docentes, autoridades y organizaciones sindicales reclamaron que se aplique la Ley de Financiamiento Universitario y alertaron sobre el deterioro del sistema educativo.

La columna de la UNLaM convocó entre 700 y 800 personas, de acuerdo con Trimboli. El dirigente sostuvo que la protesta conserva fuerza pese al paso del tiempo: “Al revés de lo que se pensaba, que se iba a diluir el reclamo con el tiempo, lo que vemos es que el reclamo sigue firme, y sigue firme también nuestra comunidad universitaria”, afirmó.
También señaló que el desfinanciamiento ya afecta a quienes estudian y trabajan en las casas de estudio. “Los que al principio de esta gestión creían que nunca les iba a tocar, hoy todos y todas estamos viviendo en carne propia lo que es el desfinanciamiento universitario”, sostuvo.
El reclamo por la ley
Entre las demandas de la marcha estuvo la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, sancionada por el Congreso en 2025. La norma incluye medidas para financiar las universidades y recomponer salarios, entre otros puntos. El Gobierno nacional de Javier Milei condicionó su puesta en marcha mediante un decreto, una decisión cuestionada en la Justicia.
Trimboli vinculó el agravamiento del conflicto con la falta de cumplimiento de la norma. “Nos encontramos con un gobierno que no cumple la ley, a pesar de haberse votado en Diputados y en el Senado, y de las dos instancias judiciales que dijeron que tienen que cumplirla”, expresó.
El titular de la LFU también habló de los episodios de violencia durante la movilización y mencionó que hubo estudiantes reprimidos. “Por primera vez, luego de cinco marchas, la única respuesta que dio el Gobierno fue la violencia y la represión”, dijo. En su opinión, esa respuesta refleja la debilidad del Ejecutivo ante un reclamo que, aseguró, cuenta con el respaldo de amplios sectores de la sociedad.
Menos docentes y más obstáculos para cursar
Al describir la situación de la UNLaM, Trimboli indicó que desde hace más de un año algunos docentes renuncian porque sus salarios no se actualizan en condiciones que les permitan seguir trabajando en la institución. Añadió que es difícil cubrir las cátedras vacantes, lo que reduce las opciones para cursar y complica la organización académica.
Cuando hay menos comisiones, los estudiantes pueden verse obligados a elegir entre los turnos disponibles, aunque no coincidan con sus obligaciones laborales o personales. A eso se agregan los costos del transporte, los apuntes y la comida, que, según Trimboli, influyen en cuántas materias pueden cursar por cuatrimestre.
“Si no te alcanza el mango para viajar, para comprarte un café o comprarte los apuntes, no vas a poder cursar 3 o 4 materias, y eso va a hacer que tu carrera se prolongue más en el tiempo”, explicó.
“Estamos hablando de estudiantes que se forman para ser médicos, docentes para dar clases en los colegios, ingenieros que se sumen al sistema industrial argentino. Estamos hablando del futuro de nuestra patria”, expresó.
El dirigente advirtió además sobre el pluriempleo y la precarización de la docencia universitaria. Describió situaciones de profesores que, después de dar clases durante varias horas, deben sumar otros trabajos para completar sus ingresos. “¿Queremos que un profesional universitario que se preparó muchos años para dar clases tenga que subir a un Uber para poder parar la olla o para poder comer?”, planteó.
Para Trimboli, el conflicto compromete tanto los ingresos del personal universitario como la calidad educativa y las posibilidades de que los estudiantes se reciban en los plazos previstos.
Actividades y nuevas medidas
Después de la 5° Marcha Federal Universitaria, el Centro de Estudiantes LFU prevé continuar con las actividades de concientización y la articulación con el frente sindical, mientras analiza nuevas medidas de lucha.
Trimboli contó que en las universidades se organizan acciones para informar sobre la situación presupuestaria y los efectos del conflicto. También destacó una iniciativa conjunta con estudiantes de otras universidades del conurbano para abrir centros de formación por fuera de las casas de estudio. “Esta batalla y esta discusión se tienen que dar no solamente en nuestras universidades, sino de cara a la comunidad”, sostuvo.
Tras los hechos de violencia de este jueves, el dirigente afirmó que el reclamo mantiene su legitimidad y que la participación en las marchas continúa. También planteó que la defensa de la universidad pública requiere organización dentro de las instituciones y llevar la discusión al conjunto de la sociedad.
