El cantante matancero y excombatiente de Malvinas Fabio Santana fue el encargado de interpretar el Himno Nacional Argentino en el último partido de Lionel Messi con la Selección, en una noche que reunió a más de 85 mil personas en el Monumental. La despedida del capitán convirtió al estadio de Núñez en el escenario de una de las jornadas más emotivas del fútbol argentino, con un fuerte acento matancero.
El duelo, disputado el martes 6 de octubre ante Benín, marcó el cierre de un ciclo de 21 años del astro rosarino con la celeste y blanca. El equipo de Lionel Scaloni se impuso 3-0, con un gol de penal del propio Messi, que selló su marca de 126 tantos y su partido número 208 con la camiseta nacional. Más de 85.000 hinchas acompañaron la celebración.
La ceremonia tuvo un significado profundo: que un excombatiente de Malvinas entonara el Himno en el partido más simbólico de la era Messi renovó el vínculo entre el deporte más popular del país y una de las causas más sentidas del pueblo argentino. La memoria y la soberanía nacional volvieron a estar en el centro de la escena, esta vez en el estadio Monumental.
El momento más conmovedor llegó antes de que rodara la pelota. La organización confirmó que el Himno estaría a cargo de Santana, excombatiente que ya había interpretado la canción patria en otros encuentros del seleccionado. El artista, oriundo de La Matanza, había anunciado la convocatoria con un mensaje cargado de emoción en sus redes sociales, en el que contó que estaba muy movilizado por el honor de cantar en la despedida del 10 en Núñez.
Ya en el campo de juego, junto a una gran bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, su voz le dio otro sentido a la ceremonia. La interpretación se convirtió en uno de los puntos centrales de la previa y terminó con Messi y Scaloni sin poder contener las lágrimas. El capitán, visiblemente conmovido desde la caravana que trasladó al plantel desde Ezeiza, se quebró al finalizar las estrofas.
Para Santana, la presentación significó mucho más que un compromiso artístico. Nacido el 16 de diciembre de 1962 en La Matanza, fue desplegado a las islas con la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10 pocos días después del 2 de abril. El propio artista definió la convocatoria como la posibilidad de unir “dos pasiones de los argentinos”. Esa fusión fue la que se respiró en Núñez.
Por un lado, el reconocimiento a los veteranos de Malvinas; por el otro, la pasión popular por el fútbol. En una noche en la que incluso Messi evocó el histórico cruce ante Inglaterra, la voz del matancero funcionó como un puente entre la causa Malvinas y la mística futbolera.
Para el distrito, su presencia tuvo una resonancia especial. La Matanza, único municipio del país que cuenta con una Secretaría de Veteranos de Malvinas, volvió a mostrar el valor de su comunidad, su talento y su compromiso con la historia y la memoria.
Cuando los primeros acordes retumbaron en el Monumental, no solo comenzó el homenaje al mejor jugador de la historia. También quedó sellado un instante que la comunidad local recordará por mucho tiempo: el día en que el orgullo matancero, con la historia de Malvinas en la garganta, se paró en el centro de la escena mundial para cantar junto a Messi y a todo un país.







