Córdoba volverá a ser epicentro de la lucha feminista y de las diversidades. Del 10 al 12 de octubre, la capital mediterránea recibirá la edición 39 del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersex y No Binaries, una cita que ya es un clásico de la agenda de derechos humanos en la Argentina.
La comisión organizadora local, integrada por varios centenares de militantes que trabajan de manera horizontal, acordó con los oficialismos un esquema de salud, alojamiento y seguridad para garantizar que las jornadas se desarrollen sin contratiempos. Será la tercera vez en casi cuatro décadas que la capital cordobesa sea anfitriona del encuentro, que ya la tuvo como sede en 1987 y 2007.
Las estimaciones de asistencia oscilan entre 100.000 y 150.000 personas, una cifra que marca un salto exponencial respecto de la edición cordobesa de hace casi veinte años, cuando la participación rondó las 20.000 asistentes. Ese crecimiento obligó a meses de planificación logística para una comisión que sostiene una dinámica horizontal y asamblearia.
El Encuentro, heredero del histórico Encuentro Nacional de Mujeres que nació en 1986 en Buenos Aires, se ha convertido en el espacio más amplio de debate y construcción colectiva del movimiento de mujeres y diversidades en el país. Cada año, miles de personas viajan desde todas las provincias para participar en talleres, paneles y actividades culturales que abordan desde la violencia machista hasta la organización sindical, pasando por la salud, la educación y el trabajo. Ese carácter federal y diverso es una de las claves de su permanencia: el encuentro no pertenece a ningún partido ni organización, sino al conjunto del movimiento.
La elección de Córdoba no es casual. La provincia ha sido escenario de importantes movilizaciones feministas y cuenta con una red de organizaciones sociales, sindicales y universitarias que le dan sustento a la convocatoria. La comisión organizadora viene trabajando desde hace meses en la articulación con los gobiernos municipal y provincial para garantizar espacios de alojamiento, centros de salud y un operativo de seguridad que acompañe las actividades.
El crecimiento del encuentro en los últimos años es una muestra del arraigo que tiene esta iniciativa en todo el territorio. De las 20.000 personas que participaron en la edición cordobesa de 2007, se pasó a una cifra que podría multiplicar por siete esa concurrencia. Ese salto no es un dato menor: habla de un movimiento que se expande, que interpela a la sociedad y que logra poner en agenda central temas que durante décadas fueron silenciados.
La dinámica del encuentro es horizontal: no hay oradores centrales ni figuras estelares. Las decisiones se toman en asambleas y los talleres son el corazón de la experiencia. Cada participante lleva sus saberes y los pone a disposición de un debate colectivo que busca construir herramientas para transformar la realidad.
La realización del Encuentro Plurinacional en Córdoba es una señal clara: el movimiento de mujeres y diversidades sigue de pie, organizado y dispuesto a defender cada derecho conquistado. En tiempos donde se intenta deslegitimar las políticas de género, este tipo de espacios se vuelven más necesarios que nunca.






