Las empresas de colectivos que operan bajo jurisdicción nacional en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) anunciaron una reducción progresiva de los servicios. La primera etapa podría recortar hasta el 50% de las frecuencias nocturnas, entre las 22:00 y las 05:00, en líneas que conectan la provincia de Buenos Aires con la Ciudad.
Las compañías atribuyeron la medida a la falta de actualización de los costos reconocidos y de las compensaciones económicas del sistema. El dirigente peronista de La Matanza, Miguel Saredi, cuestionó el recorte y alertó sobre sus consecuencias para quienes viajan de noche.
“Siempre terminan perjudicando a los que más necesitan, a los trabajadores y a nuestra gente”, expresó Saredi. También sostuvo: “Se cansaron de aumentar el costo del boleto, de hacer que cada vez se viva peor, y ahora siguen restringiendo las frecuencias y deteriorando la calidad de vida y de viaje de nuestra gente. Primero hicieron que viajar fuera cada vez más caro y ahora también será más difícil conseguir un colectivo”.
El dirigente advirtió que la reducción impactaría en quienes terminan tarde su jornada laboral o comienzan a trabajar de madrugada. “¿Quiénes toman los colectivos a esas horas? Los trabajadores que salen tarde de sus empleos, los que ingresan de madrugada, el personal de salud, los empleados de comercio, los gastronómicos, los de seguridad y tantos otros que no tienen otra alternativa para trasladarse. Siempre terminan castigando a los mismos”.

Saredi relacionó la situación del transporte con el contexto económico y social. En septiembre se registraron aproximadamente 200,9 millones de pasajeros, frente a los 225,3 millones del mismo mes de 2025, una caída interanual del 10,9%, de acuerdo con cifras oficiales.
“Ya hubo una baja de más del 10% de los pasajeros en un año. Son millones de viajes menos, cientos de unidades que dejan de circular y familias que tienen que limitar sus desplazamientos porque el dinero no alcanza”, afirmó. Y agregó: “Cuando cae el trabajo, cuando cierran empresas y comercios, cuando los salarios pierden poder adquisitivo y las familias tienen que elegir en qué gastar, también cae el uso del transporte público. Es otra consecuencia del desastre económico que estamos viviendo”.
El dirigente planteó que la baja de pasajeros reduce los ingresos de las empresas, mientras continúan los gastos de funcionamiento, mantenimiento, combustible y salarios. También mencionó obligaciones de fin de año, como el pago del aguinaldo, y señaló que las compañías sostienen que las compensaciones no acompañan el aumento de los costos operativos.
“Las empresas perciben cada vez menos recaudación por la caída de los viajes, mientras denuncian que las tarifas y los subsidios de jurisdicción nacional no se actualizan al ritmo de sus costos. Pero el resultado no puede ser que millones de personas tengan cada vez menos servicios”, sostuvo.
Saredi también cuestionó las diferencias entre servicios según la jurisdicción de la que dependen. “No puede ser que líneas que recorren territorios similares y transportan a los mismos trabajadores tengan tratamientos tan diferentes según la jurisdicción de la que dependen. Necesitamos una política metropolitana de transporte que piense en el conjunto de los habitantes del AMBA y no en divisiones administrativas”.
Al referirse al impacto en La Matanza y otros municipios del Conurbano, afirmó: “Para millones de vecinos el colectivo no es una comodidad ni una opción secundaria. Es la única manera de llegar al trabajo, de estudiar, de atenderse en un hospital o de regresar a sus casas. Cada frecuencia que se elimina significa más tiempo de espera, más dificultades y más inseguridad para quienes deben permanecer en una parada durante la noche o la madrugada”.
Además, agregó: “Siempre hablamos de las desigualdades que padecen nuestros vecinos del Conurbano. A las dificultades económicas, los menores recursos públicos y los problemas de infraestructura, ahora se agrega un servicio cada vez más caro y más restringido”.
La medida alcanza a 104 líneas de jurisdicción nacional que conectan la Ciudad de Buenos Aires con municipios del Conurbano y otras localidades bonaerenses. Son las siguientes:
Líneas del 1 al 99: 1, 2, 8, 9, 10, 15, 17, 19, 20, 21, 22, 24, 28, 29, 31, 32, 33, 37, 41, 45, 46, 49, 51, 53, 55, 56, 57, 59, 60, 63, 67, 70, 71, 74, 75, 78, 79, 80, 85, 86, 87, 88, 91, 92, 93, 95, 96, 97 y 98.
Líneas del 100 al 197: 100, 101, 103, 105, 110, 111, 113, 114, 117, 119, 123, 124, 126, 127, 128, 129, 130, 133, 134, 135, 136, 140, 143, 145, 146, 148, 150, 152, 153, 154, 158, 159, 160, 161, 163, 164, 166, 168, 169, 172, 174, 176, 177, 178, 179, 180, 181, 182, 184, 185, 188, 193, 194, 195 y 197.
La reducción se concentraría inicialmente entre las 22:00 y las 05:00 y podría llegar al 50% de las frecuencias habituales.
Por último, Saredi reclamó una solución que contemple a las empresas y a los usuarios. “Hay que encontrar una solución para que las empresas puedan funcionar, los trabajadores del transporte cobren sus salarios y los pasajeros tengan servicios adecuados. Lo que no puede suceder es que siempre sean las familias las que paguen las consecuencias de la crisis”.
Y concluyó: “El transporte público es una herramienta fundamental de integración social, de acceso al trabajo y de igualdad de oportunidades. No podemos resignarnos a que nuestra gente viaje cada vez peor, pague cada vez más y tenga cada vez menos colectivos. Gobernar también significa garantizar que los trabajadores puedan llegar a sus empleos y regresar dignamente a sus hogares”.
