La Asociación Bancaria llevó adelante un paro nacional de 24 horas que afectó este lunes a todas las entidades financieras, tanto públicas como privadas, interrumpiendo la atención al público en sucursales y operaciones presenciales.
Esta medida se implementó debido a la ausencia de acuerdos en la negociación paritaria, con el objetivo de exigir una actualización salarial que compense la pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación, así como la mejora de las condiciones laborales para el sector.
A pesar de la suspensión de la atención presencial, durante la jornada permanecieron operativos los canales electrónicos, como home banking y aplicaciones móviles, así como los cajeros automáticos, aunque se recomendó anticipar extracciones debido a posibles limitaciones en el efectivo disponible.
Desde el sector empresario no se registraron avances significativos en las reuniones con el sindicato, lo que profundizó el conflicto. La Asociación Bancaria advirtió que no descartaba nuevas medidas de fuerza si en los próximos días no se reciben respuestas concretas.
Este paro se desarrolla en un contexto económico marcado por la inflación, que afecta el poder de compra de los trabajadores. La medida refleja la necesidad de fortalecer el empleo y la negociación justa en un sector clave para la economía nacional, donde se destacan el rol de los bancos públicos y privados, sectores a los que el gobierno de Axel Kicillof y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner han buscado brindar estabilidad y trabajo digno.






