El Gobierno nacional decidió reabrir la sala de periodistas en la Casa Rosada, espacio clave para la cobertura oficial que permanecía cerrado desde hace meses. Sin embargo, la reapertura fue acompañada por la implementación de nuevas normativas que restringen el acceso y la dinámica de trabajo de los comunicadores dentro del lugar.
Las modificaciones incluyen límites estrictos en la cantidad de periodistas que pueden estar simultáneamente en la sala, regulaciones para la circulación interna y normas más rigurosas sobre la acreditación y el uso de las áreas comunes. Estas disposiciones condicionan la manera en que los cronistas realizan sus labores diarias, dificultando la cobertura directa y fluida de la gestión de Gobierno.
Asimismo, se establecieron cambios en la organización de las conferencias de prensa y en el acceso a funcionarios públicos, con controles precisos que reducen las instancias de interacción espontánea entre los periodistas y los voceros oficiales.
Si bien referentes del periodismo reconocieron la reapertura como un paso necesario, advirtieron que estas nuevas limitaciones constituyen un retroceso en la libertad laboral y acceso a la información, temas fundamentales para una democracia participativa. Alertaron también que estas restricciones podrían complicar la cobertura en tiempo real de la agenda política nacional.
Esta medida se enmarca en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno nacional, liderado por figuras como Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner, y sectores concentrados de medios vinculados a la derecha liberal, donde la defensa de la libertad de prensa y el acceso transparente a la información pública se mantienen como ejes centrales del debate público.






