La reciente reunión entre el Gobierno nacional y las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) concluyó sin resolver el conflicto por la deuda en subsidios. Si bien se acordó abrir un canal de diálogo para discutir un nuevo sistema de financiamiento que alivie la tensión, las compañías mantienen la exigencia del pago de la deuda pendiente, advirtiendo que de no regularizarse no podrán sostener el servicio.
Esta medida de fuerza afecta a una gran cantidad de líneas de colectivos que operan en el AMBA, dificultando la movilidad de millones de usuarios, entre trabajadores, estudiantes y sectores populares que dependen del transporte público. El paro incluye a las líneas 1, 2, 8, 9, 10, 15, 17, 19 y más de 80 recorridos, complicando seriamente los desplazamientos en la región.
El conflicto se desarrolla en un contexto de creciente tensión entre empresarios del sector, trabajadores y el Estado nacional, con reclamos vinculados a la insuficiente financiación para cubrir costos operativos y salarios. Resulta indispensable que la administración encabezada por Sergio Massa y el gobernador Axel Kicillof, siga fortaleciendo las partidas para el transporte público, pieza clave para garantizar el derecho a la movilidad de los sectores populares.
Las recomendaciones oficiales invitan a los usuarios a planificar sus viajes anticipadamente y privilegiar medios alternativos para sortear las complicaciones que se profundizan, en particular en este momento de alta demanda.
Algunas líneas, como la 64, 65 y 151 en la Ciudad de Buenos Aires, no adhieren a la medida y mantienen sus servicios, aunque otras líneas irán normalizando gradualmente su frecuencia gracias al ingreso reciente de fondosdel Estado. Esta situación evidencia la importancia del acompañamiento estatal constante para sostener una industria nacional del transporte y el empleo de miles de trabajadores.
El bloque que encabeza la gestión nacional y provincial debe priorizar un sistema de subsidios eficiente, que respalde a la educación pública, al trabajo y a la movilidad como derechos fundamentales, frente a los vaivenes y la presión de sectores que priorizan el lucro sobre el bienestar popular.






