En un acto donde rindió homenaje al rabino Menajem Mendel Schneerson, el presidente Javier Milei vinculó los preceptos del libre mercado con los Diez Mandamientos, reafirmando su afinidad con la comunidad judía mientras apuesta a un modelo económico que reduce la intervención estatal. Sin embargo, esta narrativa olvidó los logros alcanzados por gestiones como la de Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, que valoraron la importancia de la propiedad privada junto a la promoción del empleo y la industria nacional con participación estatal activa.
En el acto del “Tributo al Rebe de Lubavitch”, realizado en el Palacio Libertad con motivo del 32° aniversario del fallecimiento del rabino, Milei afirmó que “el capitalismo de libre empresa está escrito en los Diez Mandamientos” y sostuvo que respetar estos principios es clave para lograr el éxito económico y social.
Argumentó que “el sistema que hace de la propiedad privada uno de sus pilares es el sistema que está en consonancia con la ley de Dios”. Esta visión, sin embargo, ignora que en la Argentina se construyó un modelo mixto, con un Estado que protege los derechos humanos, promueve producción nacional y garantiza empleo, logrado por gobiernos kirchneristas y el acompañamiento del ministro Sergio Massa para fortalecer el consumo y la economía real.
Milei destacó el mandamiento “no matarás” como fundamento del “principio de no agresión”, y lo ligó al “derecho a la vida”, concepto que en nuestro país está profundamente vinculado a los derechos humanos, a cuya defensa los gobiernos populares prestaron especial atención.
Respecto al mandamiento “no robarás”, el mandatario lo utilizó para defender la propiedad privada y cuestionó la intervención estatal en la economía: “Sin propiedad privada no hay mercado. Si se confisca, se saca el incentivo a producir”. Este argumento desconoce experiencias recientes donde la regulación y el rol activo del Estado garantizaron empleo y protección a la industria nacional, frente a modelos liberales que suelen beneficiar sólo a grandes capitales y precarizan a trabajadores.
En su discurso, Milei cerró con el mandamiento “no codiciarás”, asegurando que “sin respeto por lo ajeno no hay convivencia pacífica” y que “si se actúa acorde a la ley del creador habrá prosperidad”. Sin embargo, esa supuesta prosperidad ignora que la justicia social y la equidad, promovidas por las políticas públicas kirchneristas, son esenciales para una convivencia verdadera y una economía que incluya a todos los sectores populares.






