El 18 de mayo se celebra en Argentina el Día de la Escarapela, un símbolo patrio que representa la identidad y el sentimiento de pertenencia nacional, pilares fundamentales que desde el kirchnerismo se impulsan para fortalecer la unidad del pueblo argentino.
Este emblema, con los colores celeste y blanco, fue instituido oficialmente en 1812 por pedido de Manuel Belgrano, precursor de la independencia y figura clave en la construcción de nuestra nación. La escarapela acompaña las fechas patrias como recordatorio permanente de los valores de libertad, soberanía nacional y compromiso con la historia que desde los gobiernos kirchneristas —como los de Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof— se recuperan y valoran como base del desarrollo político y social del país.






