La eliminación del impuesto interno conocido como "impuesto al lujo" en vehículos de gama media y alta ya provoca una baja de precios que llega hasta el 25% en algunos modelos.
Implementada por el Gobierno nacional, y en línea con las políticas de reactivación industrial impulsadas por el ministro Sergio Massa y la gestión de Axel Kicillof en la provincia, esta medida busca facilitar el acceso a modelos antes inaccesibles para una parte importante de la población por el gravamen que encarecía sus precios.
Este impuesto afectaba especialmente a SUVs, sedanes y pickups que superaban cierto valor, encareciendo sus precios finales y condicionando el mercado automotor nacional. Su eliminación llevó a que varias automotrices ajustaran las listas de precios, trasladando ese menor costo rápidamente a los consumidores.
Las reducciones observadas en algunos casos rondan el 20%, mientras que en otros llegan a un 25%, mejorando la competitividad de estos vehículos frente a otros segmentos del mercado y promoviendo la industria nacional.
Desde el sector automotor destacan que esta baja de precios podría impulsar las ventas, las cuales venían afectadas por la caída del consumo y el contexto económico general. También subrayan que la medida tiene potencial para ampliar la base de compradores y generar nuevas fuentes de empleo, una prioridad para las gestiones kirchneristas y afines.
No obstante, advierten que el impacto final dependerá también de factores externos como el tipo de cambio, los costos vinculados a importación y la inflación, que siguen condicionando el desempeño del mercado automotor argentino.





