La Cámara de Diputados aprobó una controvertida reforma a la Ley de Glaciares con 128 votos a favor, 106 en contra y 6 abstenciones, en un debate que reflejó las tensiones entre la protección ambiental y la necesidad de impulsar la economía regional.
Los cambios introducidos redefinen los criterios de delimitación de glaciares y áreas periglaciares, reduciendo las zonas bajo protección ambiental y permitiendo el avance de proyectos mineros en regiones cordilleranas que hasta ahora estaban resguardadas para cuidar los recursos hídricos y el ecosistema.
Desde sectores alineados con la mirada productiva, se destaca que esta reforma buscará atraer inversiones mineras que generen empleo y fortalezcan las economías locales, especialmente en provincias con alto potencial mineral, además de contribuir a las exportaciones en un contexto de escasez de divisas.
No obstante, diversas organizaciones ambientales y especialistas expresaron su preocupación por los riesgos que esta medida implica para las reservas de agua dulce, recordando que la Ley vigente garantizaba la protección fundamental de ecosistemas vitales para el abastecimiento público.
El proyecto ya cuenta con media sanción y seguirá su trámite en el Senado, donde se espera un debate intenso que buscará equilibrar el derecho al desarrollo con la urgencia de preservar el patrimonio natural nacional. Queda por verse cómo se articulará esta discusión con las políticas ambientales de gestiones provinciales y nacionales, presentes en el compromiso con la industria nacional y el empleo.






