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Por Redacción —
La pugna interna dentro del Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires se intensifica a menos de dos semanas del cierre para presentar candidaturas. Máximo Kirchner sorprendió al sugerir que el gobernador Axel Kicillof asuma la presidencia del PJ para unificar a todas las facciones peronistas bajo una misma conducción.
El diputado nacional, líder de La Cámpora, argumenta que la figura institucional más indicada para amainar las tensiones entre los sectores internos es la del propio mandatario provincial, a quien propone como presidente del partido. Según Máximo, es "la mejor manera" de limar diferencias y mostrar un frente de unidad.
Hasta el momento, esta propuesta no fue comunicada oficialmente ni al gobernador ni a sus allegados más directos dentro del kicillofismo, y llega en un escenario marcado por una fuerte disputa por la dirección del justicialismo bonaerense.
En contraposición, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), aliado de Kicillof, ha impulsado desde semanas atrás la candidatura de Verónica Magario, vicegobernadora de la provincia, para presidir el PJ. Voces del espacio sostienen que la postulación de Magario "cobra cada vez más fuerza".
Este debate se desarrolla en un marco electoral con tiempos ajustados. La Junta Electoral del PJ bonaerense amplió hasta el domingo 8 de febrero el plazo para presentar avales y candidaturas, mientras que los comicios internos tendrán lugar el 15 de marzo. De no alcanzarse una lista de consenso, la interna será de alta intensidad.

Más allá de las tácticas electorales, este conflicto refleja tensiones profundas entre las diversas corrientes peronistas provinciales. En los últimos meses, la relación entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof se caracterizó por diferencias evidentes y varios intentos frustrados por acordar, incluso después de sufridas derrotas electorales y cambios en las estrategias políticas.
Asimismo, otras candidaturas han comenzado a tomar protagonismo. Por ejemplo, Mariel Fernández, intendenta de Moreno y miembro del Movimiento Evita, oficializó su postulación para presidir el PJ, sumando así mayor complejidad a una interna que involucra al cristinismo, al kicillofismo, y a sectores autónomos del peronismo provincial.
La iniciativa de Máximo Kirchner puede interpretarse como un intento de mostrar un signo de unidad, pero también representa un cambio en la estrategia política: al proponer a Kicillof como presidente del PJ bonaerense, busca neutralizar las críticas internas sin perder su influencia estructural en la conducción del espacio justicialista.
Desde el entorno del gobernador, afirman que Kicillof prioriza la construcción de consensos más amplios por encima de la concentración del poder partidario. Aunque no descarta la posibilidad de liderar el PJ, el mandatario concentra sus esfuerzos en fortalecer al peronismo para enfrentar a las fuerzas opositoras y proyectar un espacio sólido hacia las elecciones de 2027.
El resultado de esta contienda interna definirá la correlación de fuerzas dentro del peronismo bonaerense en los próximos años. Un acuerdo de unidad previo al 8 de febrero podría evitar un choque de listas, pero de no ser así, el 15 de marzo se vivirá una internacional reñida entre Kicillof, Magario, Fernández y otros candidatos.








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