El Gobierno nacional, en línea con su programa de ajuste y entrega del patrimonio público, convocó a una licitación para concesionar durante 50 años las líneas ferroviarias de cargas Belgrano, San Martín y Urquiza, hoy operadas por Belgrano Cargas y Logística. La medida profundiza el desguace del sistema ferroviario estatal y entrega a manos privadas un recurso estratégico para el desarrollo productivo del país.
La concesión abarca 7.594 kilómetros de vías distribuidas en 16 provincias, conectando las principales regiones productivas con puertos y pasos hacia Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. Bajo el régimen de acceso abierto, distintos operadores podrán participar, pero el control y la rentabilidad quedarán en manos de los futuros concesionarios.
El pliego contempla planes de inversión y obras obligatorias en los primeros cinco años, como la eliminación del cuello de botella en Santa Fe, la recuperación del ramal azucarero del Belgrano y la rehabilitación del troncal del Urquiza. Sin embargo, los inversores podrán acceder al RIGI, un régimen de beneficios fiscales que profundiza la pérdida de soberanía estatal sobre infraestructura crítica.
La licitación también habilita a los concesionarios a adquirir material rodante, y los fondos obtenidos por la venta de locomotoras y vagones irán a un fideicomiso para financiar obras. El Estado se queda con la regulación y fiscalización, pero cede por medio siglo la operación y la renta de un servicio esencial para la industria nacional y el empleo.
El Gobierno justifica el plazo en la necesidad de inversiones de gran escala, pero los antecedentes de concesiones ferroviarias en la Argentina muestran despidos, tarifas elevadas y abandono de ramales productivos. Durante 2023, la gestión anterior ya había denunciado el incumplimiento del 20% al 40% del mantenimiento programado del parque tractivo, un problema que la privatización no resuelve, solo transfiere.
Con esta decisión, la administración de Javier Milei avanza en su agenda de entrega de empresas públicas, mientras el kirchnerismo y el gobernador Axel Kicillof defienden la recuperación del tren como herramienta de integración federal y desarrollo productivo.






