El Gobierno nacional oficializó el Decreto 796/2026, que establece un nuevo régimen de homologación para vehículos cero kilómetro. A partir del jueves 27 de agosto, tanto los modelos fabricados en el país como los importados podrán acreditar el cumplimiento de estándares de seguridad mediante la certificación estadounidense denominada Blue Ribbon Letter, emitida por la autoridad estadounidense NHTSA.
Según la normativa, la validación de la Blue Ribbon Letter deberá identificar la marca, el modelo y la información correspondiente al número de identificación vehicular VIN. Esto permitirá que los vehículos que cuenten con esa certificación no tengan que realizar otros trámites de seguridad ante las autoridades locales, simplificando el proceso de homologación.
El decreto mantiene la obligación de contar con una Licencia de Configuración de Modelo y una Licencia de Configuración Ambiental. Estos documentos acreditan el cumplimiento de las condiciones de seguridad, emisiones contaminantes, ruidos y radiaciones, y son requisitos indispensables para la comercialización de vehículos en el país. No obstante, para los vehículos alcanzados por la Blue Ribbon Letter no podrán exigirse requisitos de seguridad adicionales a los establecidos por la autoridad estadounidense. Esto implica que los estándares locales vigentes no podrán sumar exigencias extra para estos modelos, lo que representa una flexibilización de las condiciones de homologación nacionales.
La responsabilidad de fabricantes e importadores se mantiene intacta: serán responsables por la información presentada y por la seguridad de las unidades comercializadas. La falsedad u ocultamiento de datos será considerada una falta grave y podrá generar sanciones administrativas, civiles o penales. Asimismo, continuarán los controles posteriores sobre los vehículos en circulación, aunque no se especifican los alcances de esos controles ni los organismos encargados de realizarlos.
La medida, publicada en el Boletín Oficial, comenzará a regir el próximo jueves. Con esta decisión, el Gobierno nacional avanza en la apertura del mercado automotor a certificaciones extranjeras, en el marco de su política de desregulación del sector. Si bien se mantienen algunos controles, la eliminación de requisitos adicionales para los vehículos con certificación estadounidense podría generar debates sobre la protección de la industria nacional y los derechos de los consumidores, en un contexto donde la producción local enfrenta desafíos de competitividad.






