El presidente Javier Milei volvió a mirar para otro lado: descartó una intervención directa del Gobierno para asistir a las familias que se ahogan en deudas. En lugar de anunciar medidas concretas, se limitó a señalar que los bancos ya ofrecen refinanciaciones a tasas del 20% anual con plazos de hasta tres años.
El mandatario expuso su postura durante el aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, un ámbito donde el relato financiero pesa más que la realidad de los hogares. Según su análisis, el aumento de los incumplimientos se explica por los créditos otorgados durante 2024 y por el posterior crecimiento del financiamiento no bancario. Una lectura que omite el impacto de la crisis en el bolsillo popular.
Milei sostuvo que la recuperación del crédito privado generó de forma natural un incremento de la mora. Así, naturaliza un problema que golpea a miles de familias. En ese marco, afirmó que la respuesta debe concentrarse en la educación financiera y en acuerdos directos entre clientes y entidades, en lugar de una intervención estatal. Es decir: que cada uno se arregle como pueda.
El Presidente no anunció subsidios, quitas ni un programa nacional para cancelar deudas familiares. Tampoco mencionó la necesidad de regular el accionar de los acreedores ni de proteger a los sectores más vulnerables. Además, las condiciones de refinanciación mencionadas no constituyen una oferta uniforme ni obligatoria para todos los bancos del sistema, por lo que dependen de la buena voluntad de cada entidad.
Los deudores deberán consultar individualmente las tasas, plazos y costos financieros que ofrezca cada banco. Antes de aceptar un nuevo acuerdo, resulta necesario verificar el monto total a devolver y las consecuencias de un eventual incumplimiento. Mientras tanto, el Gobierno nacional se desentiende de su responsabilidad y deja a las familias libradas a la suerte del mercado.






