El Aeroparque Jorge Newbery suspendió todas sus operaciones desde las 9 de este martes 25 de agosto y permanecerá cerrado hasta las 16 del jueves 27. La medida responde a un plan de mantenimiento preventivo sobre la pista de aterrizaje, que incluye tareas de bacheo y trabajos en el sistema de balizamiento. Estos trabajos son fundamentales para garantizar la seguridad y la eficiencia de las operaciones aéreas, especialmente en un contexto de crecimiento sostenido de la demanda.
Durante los tres días de cierre, se estima que entre el 50% y el 60% de los vuelos programados serán trasladados al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Como consecuencia, la terminal de Ezeiza tendrá un incremento cercano al 80% en su actividad para absorber los servicios derivados desde Aeroparque. Esto implica un desafío logístico importante, pero las autoridades aeroportuarias trabajan en coordinación para minimizar las demoras y garantizar la conectividad.
Los vuelos que no pudieron ser reprogramados hacia Ezeiza fueron cancelados anticipadamente por las diferentes compañías aéreas. Por ese motivo, los pasajeros con viajes previstos durante estas jornadas deberán verificar el estado de sus vuelos con cada aerolínea, ya sea a través de los sitios web o los centros de atención al cliente. Se recomienda llegar con mayor antelación al aeropuerto designado para evitar contratiempos.
Las obras incluyen tareas de bacheo, que consisten en la reparación de la superficie de rodadura, y trabajos sobre el sistema de balizamiento, es decir, las luces que guían a los pilotos durante el aterrizaje y despegue. El objetivo es dejar la infraestructura en condiciones óptimas para afrontar la temporada de mayor movimiento, que comienza en octubre, cuando se espera un pico de actividad por las vacaciones y los fines de semana largos.
Actualmente, Aeroparque registra picos de hasta 440 vuelos diarios durante las jornadas de mayor actividad. Los trabajos forman parte de un plan de mantenimiento destinado a acompañar el crecimiento de la demanda aérea, que en los últimos años ha mostrado una tendencia al alza. La planificación de estas tareas durante días de menor movimiento relativo busca reducir el impacto en los pasajeros y las aerolíneas, aunque el cierre total es inevitable para ejecutar los trabajos en la pista.
La inversión en infraestructura apunta a mejorar la experiencia de viaje y consolidar a Aeroparque como una terminal moderna y eficiente. La temporada alta que se aproxima será la prueba de fuego para estas mejoras, que buscan brindar un servicio de calidad a los millones de pasajeros que utilizan este aeropuerto cada año. Si bien los inconvenientes son temporales, la planificación estatal demuestra una visión de largo plazo para el transporte aéreo argentino.






