El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido este jueves por el INDEC confirmó que la economía argentina sigue dando señales de recuperación. En junio, la actividad creció un 2,7% en comparación con el mismo mes del año anterior, un resultado que se ubicó por encima de las previsiones de los analistas que esperaban un avance cercano al 1,9%.
El dato, que marca una mejora frente a junio de 2025, muestra un crecimiento sostenido, aunque con diferencias significativas entre los sectores. De los quince rubros que componen el indicador, doce presentaron variaciones positivas en la comparación interanual. La pesca y la explotación de minas y canteras fueron las actividades que más impulsaron el resultado general, consolidando un patrón de crecimiento liderado por sectores exportadores y extractivos.
Sin embargo, la recuperación no alcanza a todos los ámbitos. La administración pública, la educación y el sector de electricidad, gas y agua registraron retrocesos interanuales. Estos tres rubros, considerados estratégicos para el desarrollo social y el bienestar de las familias, aparecen rezagados en un contexto de crecimiento generalizado.
La educación pública, en particular, es un pilar central para la igualdad de oportunidades y la movilidad social. Su caída en el EMAE enciende una alerta sobre las prioridades de la política económica. Del mismo modo, la retracción de la administración pública y los servicios esenciales plantea interrogantes sobre la capacidad del actual patrón de crecimiento para generar empleo de calidad y garantizar derechos básicos en todo el territorio.
El informe del INDEC también refleja que la industria, el comercio y la construcción, sectores que tradicionalmente impulsan la generación de puestos de trabajo y dinamizan el consumo interno, no mostraron en este período un avance contundente. La heterogeneidad de la recuperación se convierte así en un desafío central para los próximos meses.
Con estos números, la economía nacional demuestra resiliencia en un contexto internacional complejo, pero la calidad del crecimiento sigue siendo tema de debate. Las cifras oficiales invitan a reflexionar sobre cómo lograr que la expansión se traduzca en mejoras concretas para los sectores más postergados y en un desarrollo productivo que no dependa exclusivamente de la pesca y la minería.
El desafío de las políticas públicas, entonces, es doble: sostener el crecimiento y corregir las asimetrías que todavía existen entre las actividades que más crecen y aquellas que resultan esenciales para la vida cotidiana de la gente.






