El fútbol femenino argentino recibe una noticia que trasciende lo deportivo. Kishi Núñez, la delantera de Boca nacida en Isidro Casanova, anunció que se aleja de la actividad por un tiempo indeterminado. La futbolista, de apenas 20 años, comunicó su decisión a través de una carta publicada en sus redes sociales, donde explicó que atraviesa “un difícil momento a nivel mental” y que necesita detener su rutina para cuidar su bienestar emocional. La publicación, que se conoció en las últimas horas, sorprendió a un ambiente que la tenía como una de las figuras emergentes del fútbol femenino.
“Hace tiempo que vengo luchando con muchas cosas en silencio”, escribió Núñez en su mensaje. Y agregó: “No estoy pasando por un buen momento a nivel mental y siento que ya no puedo seguir haciéndome la fuerte”. Estas revelaciones, dichas sin rodeos, ponen sobre la mesa un tema que muchas veces es silenciado en el deporte: la salud mental. La presión por rendir, los viajes constantes y la exposición mediática son solo algunas de las cargas que enfrentan las deportistas de élite.
Lejos de plantear una despedida definitiva, la delantera dejó abierta la posibilidad de regresar. “Necesito sanar, encontrarme de nuevo y aprender a estar bien conmigo misma”, expresó. Y cerró su mensaje con una frase que sintetiza el motivo de su decisión: “Ojalá esto sea solo una pausa para volver más fuerte. Hoy elijo cuidarme. Aunque duela”. Esas palabras reflejan una madurez poco común en una joven de 20 años.
El currículum de Núñez en el fútbol es destacado. Ha obtenido títulos con Las Gladiadoras y ha tenido la oportunidad de defender la camiseta de la Selección Argentina. Su calidad la convirtió en una jugadora importante dentro del esquema de Boca. Por eso, su ausencia en el último partido, en el que el equipo derrotó 2-0 a Gimnasia y Esgrima La Plata, generó interrogantes entre los aficionados. La carta finalmente esclareció el motivo: la futbolista estaba atravesando un momento difícil y decidió ponerle un freno antes de que la situación se agravara.
La actitud de Kishi Núñez es un ejemplo de responsabilidad y autoconocimiento. En un ambiente donde a menudo se premia la resistencia a toda costa, reconocer un malestar y actuar en consecuencia es un gesto de valentía. Su decisión no solo la protege como persona, sino que también visibiliza un aspecto fundamental del deporte profesional: el cuidado integral de los atletas.
El mensaje de Núñez se da en un momento en que el fútbol femenino busca consolidarse. La pausa de la delantera deja una vacante temporal en el ataque de Boca, pero también deja una enseñanza: la salud está por encima de cualquier resultado.
Kishi Núñez se toma un tiempo para reencontrarse consigo misma. Su carrera, que recién comienza, podrá continuar cuando ella se sienta preparada. Mientras tanto, su gesto invita a reflexionar sobre cómo el deporte a menudo olvida que sus protagonistas son, antes que nada, personas con sentimientos y vulnerabilidades. La decisión de priorizar su bienestar es, sin dudas, un acierto que augura un regreso fortalecido.






