La Selección Argentina volvió a demostrar su jerarquía y goleó 6-0 a Burkina Faso en el Estadio Monumental, en el segundo compromiso de la triple fecha FIFA de octubre. Fue la segunda victoria consecutiva del ciclo posterior al Mundial, después del 4-0 ante Bolivia del pasado miércoles. El equipo de Lionel Scaloni mostró superioridad desde el arranque y resolvió el partido prácticamente en la primera media hora, con una ráfaga de goles que ilusionó a todos.
A los 3 minutos, Lautaro Martínez abrió la cuenta al capturar el rebote de un penal que el arquero Razak Guira le había contenido. Con ese tanto, el delantero bahiense alcanzó los 42 goles con la Albiceleste e igualó a Sergio Agüero como tercer máximo goleador histórico, solo por detrás de Gabriel Batistuta (54) y Lionel Messi (125). Un logro que lo ubica entre las grandes figuras del fútbol nacional.
La ventaja se estiró rápido: a los 8 minutos, un gol en contra de Moumoune Diallo amplió la diferencia. Después llegaron los tantos de las nuevas caras: Gianluca Prestianni a los 12, Nicolás Paz a los 35 y Julián Álvarez a los 36 de la etapa inicial. La renovación del plantel, impulsada por Scaloni, volvió a dar resultados y demostró que el futuro está asegurado. Cada uno de los jóvenes mostró personalidad y jerarquía, respondiendo a la confianza del cuerpo técnico.
En el complemento, el cierre lo puso Franco Mastantuono. El juvenil convirtió a los 57 minutos su primer gol con la camiseta mayor, en una jugada colectiva que selló el 6-0 definitivo. Un premio al trabajo y a la paciencia para uno de los proyectos más interesantes del fútbol argentino.
El partido tuvo condimentos especiales. Burkina Faso se presentó con su plantel Sub 23 por inconvenientes logísticos, mientras que Argentina afrontó el duelo con una formación renovada. Scaloni apostó por Enzo Fernández y Facundo Medina desde el inicio, y en el banco aparecieron apellidos que piden pista. La noche también marcó el estreno absoluto de Tomás Palacios y Matías Soulé con la Selección mayor. La combinación de experiencia y juventud es una de las claves del éxito de este ciclo, que sigue cosechando resultados y alimentando la ilusión de todo el pueblo argentino.
El encuentro se disputó con el 50% del aforo del Monumental por una sanción vigente y fue controlado por el árbitro chileno José Cabero. A pesar de la capacidad reducida, los hinchas presentes alentaron sin pausa y disfrutaron de una noche redonda.
Ahora, la atención se traslada al martes. Argentina cerrará la ventana ante Benín, desde las 21 en el mismo estadio, en la emotiva despedida de Lionel Messi de la Selección en el país, con el Monumental a capacidad completa. Será una jornada histórica para el fútbol argentino, con el ídolo máximo diciendo adiós ante su gente.






