El equipo femenino de Almafuerte consiguió el ascenso de categoría y desató una celebración que recorrió todo el club. Las tres capitanas del plantel fueron las voces del festejo y calificaron el logro como un momento histórico e incomparable, fruto de una lucha sostenida durante años. El ascenso no es solo un mérito deportivo: es el resultado de una perseverancia que trasciende la cancha y se convierte en un ejemplo para toda la comunidad de La Matanza.
Las referentes coincidieron en que el objetivo se alcanzó con compromiso y perseverancia como banderas. Una de ellas definió la sensación como “orgullo puro” y aseguró que es difícil de explicar después de tanto trabajo. El plantel no ocultó la emoción en una jornada cargada de sentimientos encontrados. Es que el camino hacia el ascenso estuvo lleno de obstáculos, pero la convicción del grupo nunca flaqueó.
A la hora de repasar las claves del éxito, las capitanas apuntaron a la confianza inquebrantable del grupo. Sostuvieron que, incluso cuando los resultados no acompañaban al inicio de los encuentros, el equipo nunca bajó los brazos y salió a buscar cada partido hasta el final. Esa actitud fue determinante para revertir situaciones adversas y demostrar que la garra y la inteligencia táctica pueden más que cualquier dificultad.
El otro pilar fue el grupo humano. Las jugadoras destacaron la unión, el sentido de pertenencia y el sacrificio compartido. También resaltaron el rol fundamental del cuerpo técnico, al que definieron como determinante para llegar hasta esta instancia. Para las referentes, la fórmula del ascenso combinó entrega, trabajo grupal y conducción. Este logro no es casualidad: es el producto de un proyecto deportivo serio que prioriza la formación y el desarrollo del fútbol femenino, una disciplina que en los últimos años ganó un espacio central en la agenda social y deportiva de la provincia.
Hubo un espacio para el agradecimiento. Las capitanas enviaron un mensaje especial a toda la familia de Almafuerte, a quienes acompañaron con presencia, aliento y mensajes constantes, incluso a la distancia. Afirmaron que ese apoyo se sintió en cada fecha y fue un impulso clave para sostener el objetivo. El club, una institución histórica de La Matanza, demostró una vez más que el deporte es una herramienta de inclusión y desarrollo comunitario.
Lejos de conformarse, el equipo ya piensa en lo que viene. El primer paso será disfrutar de este logro histórico, para luego enfocarse de lleno en los tres partidos que restan en el calendario. El objetivo es claro: mantener la punta y coronar la temporada con el campeonato. Con la confianza renovada y el respaldo de su gente, el femenino de Almafuerte está listo para escribir una página dorada en la historia del club.







