Lionel Messi disputó este martes su último partido con la camiseta de la Selección Argentina y puso fin a una etapa de más de dos décadas. En un estadio Monumental colmado de hinchas, la Albiceleste se impuso 3-0 a Benín en un amistoso organizado especialmente para despedir al capitán. Fue una noche de emociones a flor de piel, en la que el fútbol argentino le rindió homenaje a su máximo ídolo en un clima de fiesta popular. El pueblo se acercó al estadio para despedirlo como correspondía: con aplausos, banderas y el corazón en la mano.
El rosarino, fiel a su leyenda, volvió a ser el centro de la escena. No se fue en blanco: marcó un gol, dio una asistencia y se dio el lujo de despedirse con una victoria ante su gente. Con esa presentación, el 10 alcanzó los 208 partidos con la celeste y blanca y llegó a las 126 conquistas, consolidándose como el máximo goleador histórico del seleccionado. Son cifras que pocos podrían igualar y que marcan a fuego su paso por la Albiceleste. Cada número, cada récord, cada título, forman parte de un legado que lo ubica en la eternidad del fútbol mundial.
La jornada estuvo signada por la emotividad. Messi salió al campo de juego acompañado por sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, y no pudo contener la emoción cuando sonaron los acordes del Himno Nacional. La imagen del ídolo con los ojos vidriosos dio la vuelta al mundo. A los 10 minutos, el partido tuvo una pausa simbólica para reconocer la trayectoria del número 10. Fue un momento único, en el que las tribunas corearon su nombre y le agradecieron por todo lo que le dio al fútbol argentino. El respeto del público se sintió en cada rincón del estadio.
El cierre no podía ser de otra manera. Un espectáculo de drones iluminó el cielo de Núñez con las imágenes más emblemáticas de su carrera: la camiseta número 10, la Copa del Mundo de Qatar 2022 y la leyenda “¡Gracias Leo!”. Mientras el Monumental estallaba en aplausos, Messi recorrió el campo saludando a cada rincón del estadio. Fue el broche de oro para una despedida que quedará grabada en la memoria de todos. La ovación fue tan ensordecedora que parecía no tener fin.
El historial del capitán con la Selección es de otro planeta. La Copa América 2021 en el Maracaná, la Finalissima 2022 frente a Italia, el ansiado Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024 son apenas algunos de los títulos que cosechó. Pero más allá de los trofeos, quedará su entrega, su humildad y el amor incondicional por la camiseta. Por eso, su despedida no es el fin de una etapa: es el cierre de una era que marcó a fuego al fútbol argentino. Las nuevas generaciones podrán decir que vieron jugar al más grande de la historia.
Messi se fue por la puerta grande, con un gol, una asistencia y un triunfo. Pero dejó algo más importante: la certeza de que, en Argentina, el fútbol es pasión popular y él fue su máximo exponente. Su nombre quedará escrito con letras de oro en el corazón de los argentinos, que hoy lo despiden con la gratitud de quien lo vio cumplir el sueño de todos: ser campeón del mundo.






