El diputado Miguel Saredi puso en evidencia que el bono de $70.000 anunciado para los jubilados que cobran la mínima en julio apenas sirve como un paliativo frente a la grave pérdida del poder adquisitivo y la insuficiencia estructural en los haberes previsionales.

Por Miguel Saredi – Diputado Nacional MC – PJ Provincia de Buenos Aires.
Saredi criticó la repetición de esta medida por parte del Gobierno nacional, al considerar que resultaba insuficiente para garantizar una vida digna a millones de jubilados, quienes luego de toda una vida de trabajo enfrentan ingresos que no cubren sus necesidades básicas de salud, alimentación y servicios.
En contraste con la realidad cotidiana que sufren los adultos mayores, el diputado denunció que el presidente Javier Milei y su equipo celebran indicadores económicos que no repercuten en los sectores vulnerables. Para Saredi, el llamado equilibrio fiscal se logra a costa del sacrificio de los jubilados y otros grupos necesitados.
El legislador insistió en que el bono es solo un parche que no brinda una solución estructural, dado que la jubilación mínima sigue siendo insuficiente para vivir dignamente. Remarcó que es inadmisible que quienes aportaron durante décadas al país deban depender de ayudas extraordinarias.
Saredi cuestionó además la falta de sensibilidad del actual Gobierno hacia las condiciones de vida de los adultos mayores, destacando que detrás de cada jubilado hay una historia de esfuerzo y trabajo muchas veces ignorada por una gestión centrada en números y balances económicos.
El impacto del ajuste fiscal recae directamente sobre quienes tienen menos recursos para sostener sus derechos, lo que evidencia un contraste marcado con los privilegios que siguen disfrutando ciertos sectores del poder político y económico. En su opinión, la transparencia y responsabilidad en la gestión deben empezar en quienes conducen el Gobierno.
El diputado planteó que Argentina no puede permitir que los adultos mayores pasen sus últimos años en incertidumbre económica ni en condiciones de precariedad. Señaló que los jubilados necesitan mucho más que discursos políticos: requieren acceso real a medicamentos, alimentación adecuada y una vida digna.
Para él, la forma en que una sociedad cuida a sus adultos mayores es un indicador fundamental de su nivel de justicia social. Subrayó que la administración de Milei aplica un ajuste que carga sistemáticamente sobre los jubilados, mientras deja fuera de esas medidas los privilegios de los sectores de poder.
Finalmente, Saredi advirtió que la verdadera discusión va más allá del bono, mostrando la contradicción de un Gobierno que busca el equilibrio fiscal a costa de mantener a millones de jubilados por debajo de la canasta básica, una realidad que ninguna estadística puede justificar desde el sentido común o la moral política.
Concluyó que no existe ningún equilibrio fiscal válido capaz de justificar el deterioro en la calidad de vida de quienes trabajaron toda su vida, ni narrativa económica exitosa cuando los principales perjudicados son los jubilados.






