La Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) cumplió este martes 29 de septiembre 37 años de vida institucional. La casa de estudios de San Justo, creada por la Ley 23.748, se consolidó como uno de los polos universitarios más importantes del oeste del Gran Buenos Aires, con una comunidad que hoy supera las 80.000 personas.
El origen del proyecto se remonta a una carencia histórica: en 1989 La Matanza, uno de los distritos más poblados del país, no contaba con universidad propia y miles de jóvenes debían trasladarse a Capital Federal o a otras localidades para poder estudiar. La sanción de la Ley 23.748 por parte del Congreso Nacional permitió revertir esa situación y empezar a garantizar el acceso a la educación universitaria en el territorio.
El impulso inicial estuvo a cargo de Alberto Reinaldo Pierri, entonces titular de la Cámara de Diputados y hoy al frente de la Fundación de la Universidad. Los comienzos fueron modestos: oficinas prestadas y clases distribuidas en escuelas primarias del partido, con una matrícula inicial de alrededor de 365 alumnos. La demanda no tardó en multiplicarse: en poco tiempo la inscripción se cuadruplicó.
A fines de 1991 la institución logró radicarse definitivamente en San Justo, sobre un predio de 40 hectáreas donde funcionaba la ex planta automotriz Chrysler y Autolatina. Ese traslado marcó el inicio de la etapa de campus propio y permitió que la universidad siguiera creciendo a la par de un distrito que históricamente había reclamado más oportunidades educativas.
En su primera década la universidad ya superaba los 20.000 inscriptos y había abierto una decena de carreras de grado. Actualmente la comunidad, encabezada por el rector Prof. Dr. Daniel Martínez y el vicerrector Fernando Luján Acosta, supera las 80.000 personas entre estudiantes, docentes y no docentes, con una oferta que excede las 70 carreras y una tasa de egreso por encima del promedio nacional.
La sede de Florencio Varela 1903 define hoy sus aulas como el espacio “donde nacen las ideas” y proyecta nuevas propuestas académicas bajo la premisa de una educación pública, gratuita, inclusiva y de calidad. Con 37 años de historia, la casa de estudios se afianza como un símbolo de la educación pública en el conurbano bonaerense.
