El asesinato de Gianfranco Di Luciano en el boliche Woodstock de San Justo conmocionó al distrito el 14 de abril de 2024. Tras la condena a 34 años de prisión para el acusado, su padre, Francisco, manifestó tanto el dolor por la pérdida como las nuevas amenazas que la familia afronta.

La Justicia sentenció a 34 años de prisión a Yoel Taiel Tambussi por el crimen de Gianfranco Di Luciano, luego de un proceso judicial que duró más de dos años. Francisco, padre de la víctima, manifestó que la condena representa un alivio parcial en medio de un dolor irreparable.
Al respecto, declaró: “No hay tiempo de condena que sea suficiente para convencer que nos arrebataron a Gianfranco y la manera justa en la que lo hicieron.” Sin embargo, agradeció el trabajo realizado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de La Matanza y la labor de los fiscales involucrados en la causa.
Francisco destacó particularmente la actuación del fiscal Matías Folino, que impulsó las primeras medidas en la investigación, y la del fiscal a cargo del juicio, a quien definió como “una grata sorpresa” por su dedicación. “Dentro de todo estamos conformes, agradecidos con el Tribunal N° 3 de La Matanza”, aseguró.
No obstante, expresó su inquietud por la apelación presentada por la defensa de Tambussi, ya que el caso fue elevado a Casación y la familia teme que la pena pueda ser revocada o reducida. “Tenemos esperanza de que la condena sea respaldada y que no se le rebaje ni un solo mes al asesino”, concluyó.
El dolor diario de una familia
Francisco describió el difícil proceso desde la pérdida de su hijo y afirmó que “lo más difícil es llevar la ausencia diaria”. Además, reveló que la familia ha sufrido hostigamientos, amenazas y un ambiente permanente de temor desde el comienzo del caso.
“No puedo llorar a mi hijo en paz”, comentó con crudeza, y denunció que las amenazas no cesaron, señalando incluso que llegaron desde la cuenta oficial del boliche donde ocurrió el crimen.
El hombre explicó que recibió un mensaje intimidatorio relacionado con la demanda civil que inició contra el local nocturno. Esta acción judicial tiene como objetivo no una reparación económica, sino que se deje establecida la responsabilidad del establecimiento por no haber aplicado las medidas de seguridad necesarias para evitar el hecho.
“No me interesa la plata, la vida de mi hijo no tiene valor”, aclaró Francisco, y reiteró que el mensaje recibido cuestionaba la demanda y advertía sobre posibles consecuencias si seguía adelante con el reclamo.
La familia ya hizo la denuncia correspondiente por estas amenazas. A pesar de la difícil situación, Francisco afirmó que se sostiene en la memoria de Gianfranco y en el apoyo de quienes lo quieren y extrañan.
Recordó que Gianfranco era un joven deportista y estudiante con toda una vida por delante.
Finalmente, dejó un mensaje para otras familias que atraviesan situaciones similares de violencia: “Lo más importante es que luchen por la memoria del familiar que les arrebataron injustamente”, recomendó, y aconsejó buscar acompañamiento en organizaciones o grupos de familiares y seguir de cerca cada etapa del proceso judicial.
