Como parte de una fuerte apuesta a la obra pública, continúa la renovación integral de estaciones clave en la línea Sarmiento, un servicio esencial para miles de bonaerenses.
Las tareas de modernización son ejecutadas por Trenes Argentinos Infraestructura en el marco del Plan de Acción de la Emergencia Ferroviaria, una iniciativa que busca revertir la desinversión y poner en valor un sistema de transporte público que conecta a millones de trabajadores y estudiantes en el conurbano.
En la estación de Morón, las cuadrillas se concentran en la puesta en valor del andén 2, además de mejoras sustanciales en el edificio para garantizar un tránsito más seguro y cómodo. Por su parte, en Ramos Mejía, los trabajos abarcan la plataforma central, la refacción de áreas comunes y la renovación completa de instalaciones eléctricas, sanitarias y de iluminación. Estas intervenciones son cruciales para devolverle la dignidad a los espacios que diariamente transita la comunidad.
Pero el plan va más allá de lo edilicio. Se está llevando a cabo una importante modernización del sistema de señalamiento que incluye el reemplazo de aparatos de vías, la actualización de cabinas de control y la renovación del cableado en distintos sectores. Estas obras son estructurales para optimizar la frecuencia y, fundamentalmente, para reducir riesgos y fortalecer la seguridad operacional, una prioridad para el Estado Nacional en la administración de los trenes.
Para poder realizar esta fase de trabajos con la celeridad que requieren los usuarios, Trenes Argentinos dispuso una interrupción programada del ramal eléctrico Once-Moreno entre el 9 y el 12 de julio, ya que se desplegarán tareas simultáneas en vías, señalamiento y estaciones. Durante esas jornadas, los servicios diésel Moreno-Mercedes y Merlo-Lobos mantendrán su operación habitual, minimizando el impacto en las localidades conectadas. La empresa recomendó a los pasajeros consultar los canales oficiales para planificar sus viajes.
Las autoridades ferroviarias subrayaron que estas inversiones son una respuesta directa a la necesidad de recuperar infraestructura crítica que sufrió postergaciones. El objetivo es claro: más seguridad y un mejor servicio para los millones de personas que eligen el tren como su principal medio de transporte.
