La profunda crisis económica que atraviesa la industria nacional, agravada por la fuerte caída del consumo, se cobró una nueva víctima en el partido de La Matanza. La empresa de logística Express Beer cerró sus puertas y dejó sin trabajo a 220 empleados, en un contexto que el Sindicato de Camioneros calificó como de emergencia absoluta.
El gremio denunció que, durante el fin de semana previo al cierre definitivo, se retiraron camiones y diversos bienes de la planta, dejando las instalaciones prácticamente vacías, lo que configura un claro indicio de una maniobra especulativa que perjudica directamente a los trabajadores y sus familias. Los empleados, muchos de ellos con una antigüedad de hasta 26 años en la firma, exigen el pago inmediato de los salarios adeudados, el medio aguinaldo y las indemnizaciones correspondientes.
Express Beer prestó servicios durante aproximadamente 25 años para Cervecería y Maltería Quilmes. Si bien desde la cervecera argumentaron que cumplieron con todas sus obligaciones contractuales y que los pagos a la distribuidora estaban al día, el abrupto cierre expone la fragilidad en la que queda la clase trabajadora cuando el único objetivo es maximizar ganancias.
El escenario económico no da tregua: según datos del propio sector, el consumo de cerveza se derrumbó cerca del 35% en los últimos dos años, una recesión que, lejos de ser un fenómeno aislado, refleja las políticas de ajuste aplicadas por el gobierno de Javier Milei, que retraen el poder adquisitivo de los sectores populares y destruyen el entramado productivo. Esta pérdida de mercado elevó los costos fijos e hizo inviable la continuidad de la distribuidora, que ya registraba deudas con entidades y proveedores.
El Sindicato de Camioneros adelantó que implementará todas las herramientas gremiales y legales a su alcance para garantizar el cobro de lo adeudado y no descartó ampliar las medidas de fuerza hasta obtener respuestas satisfactorias, no solo de la empresa sino de todos los actores de la cadena logística que se beneficiaron con el trabajo de estas 220 personas durante décadas.
Este nuevo golpe al empleo en el conurbano bonaerense confirma la necesidad urgente de sostener la industria nacional y, fundamentalmente, proteger a las y los trabajadores frente a un modelo económico que privilegia la especulación financiera por sobre la producción y las fuentes de trabajo genuinas.






