Durante la Semana Santa 2026, más de 2.8 millones de turistas recorrieron distintas regiones del país, marcando un crecimiento del 5,6% respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, el contexto económico con el elevado costo del transporte y la inflación llevó a que los viajeros priorizaran recorridos cercanos y optaran por estancias más breves.
Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), este tercer fin de semana largo del año generó un impacto económico directo estimado en $808.198 millones, que incluyen gastos en alimentos, bebidas, alojamiento, transporte, recreación y compras.
Si bien aumentó la cantidad de turistas a 2.852.256 personas, el gasto total en términos reales, descontada la inflación, registró una caída del 18,9% respecto a 2025. Este fenómeno refleja un perfil de turistas más cautelosos, que ajustaron sus consumos y priorizaron opciones económicas o gratuitas.
El gasto promedio diario por viajero fue de $108.982, un 8,4% menos en términos reales que el año anterior. Además, la estadía promedio descendió a 2,6 noches, un 16,1% menos que en la edición anterior, consolidando la tendencia hacia viajes más cortos y planificados con restricción presupuestaria.
La dispersión territorial de la actividad turística fue amplia, con buena afluencia tanto en destinos tradicionales como emergentes. La oferta incluyó actividades religiosas, culturales, gastronómicas y naturales, adaptándose a las posibilidades del público.
En resumen, aunque la economía impactó en el nivel de gasto y duración del viaje, el dinamismo del turismo en la región bonaerense y el país logró sostenerse gracias a la diversidad de propuestas y el compromiso de los visitantes con viajes cortos y conscientes.







