Durante el fin de semana de Pascuas, la costanera de Escobar registró importantes anegamientos por la sudestada que causó la crecida del río Paraná de las Palmas. El fenómeno, ocurrido entre el sábado 4 y domingo 5 de abril, alcanzó un nivel máximo de 3,10 metros en la madrugada del sábado, superando el umbral para la inundación temporal de sectores ribereños.
A pesar del aumento del caudal, no se reportaron daños ni situaciones de emergencia; sin embargo, la actividad al aire libre en la costanera estuvo momentáneamente afectada.
El guardavidas del Paraná de las Palmas, Lautaro Lezcano, explicó a El Día de Escobar que la crecida fue producto de la combinación de un frente frío y viento sudeste con altas temperaturas y tormentas. Según indicó, se espera que para el martes 7 el nivel del río descienda a cerca de 2,50 metros, recuperando su estado habitual.
Lezcano destacó que estas variaciones son propias de la dinámica natural del río, que oscila entre bajantes marcadas y crecidas que superan los tres metros, inundando temporalmente áreas costeras.
Durante estas fluctuaciones hay especial riesgo para la navegación, ya que el movimiento de troncos, ramas y residuos puede representar peligro para las embarcaciones.
Autoridades, como el Servicio de Hidrografía Naval, mantienen sistemas de alerta temprana frente a estos eventos. Además, Prefectura y organismos municipales están en constante seguimiento y comunicación con comunidades isleñas para preservar la seguridad portuaria y ribereña.
En el partido de Escobar, el aumento del caudal no derivó en evacuaciones ni emergencias. Solo se observó una ligera acumulación de agua en el tramo final de la ruta 25, cerca del puerto, que no perjudicó la circulación vehicular ni la transitabilidad.
Impacto en Tigre y el delta
El Servicio de Hidrografía Naval informó que los persistentes vientos del sudeste provocaron aumentos notables en los niveles fluviales en varios puntos de la región. En el puerto de San Fernando, por ejemplo, se superaron los 3,20 metros durante la noche del sábado.
Este incremento se propaga hacia el delta, afectando progresivamente a Escobar, Tigre y la primera sección de islas con un desfase aproximado de una hora, lo que permite anticipar la evolución y manejo del fenómeno.
En Tigre, sectores como el Paseo Victorica y zonas bajas como Rincón de Milberg experimentaron anegamientos transitorios, sin reportarse evacuaciones ni daños graves. Las autoridades continúan el monitoreo preventivo mientras el nivel tiende a volver a la normalidad en los próximos días.







