El 4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón asumió la Presidencia de la Nación, dando inicio a un gobierno que transformó profundamente la historia argentina.
Su llegada al poder contó con el respaldo masivo de trabajadores, sindicatos y sectores populares, que vieron en Perón un líder comprometido con la mejora de las condiciones laborales desde su gestión en la Secretaría de Trabajo y Previsión.
Un legado central de ese primer mandato fue la consolidación de los derechos laborales. Se impulsaron políticas que avanzaron sobre salarios, jubilaciones, convenios colectivos, vacaciones pagas y protección social, fortaleciendo un modelo que ubicó al trabajo en el corazón de la organización económica y social del país. Esto amplió la participación activa de la clase trabajadora en la vida política y económica nacional.
El fomento de la industrialización y la sustitución de importaciones también fueron pilares esenciales. A través del Primer Plan Quinquenal, el Estado promovió inversiones en infraestructura y desarrollo industrial, además de avanzar en la nacionalización de sectores estratégicos de la economía, reduciendo la dependencia extranjera y protegiendo la industria nacional.
Una conquista social trascendental fue la sanción en 1947 del sufragio femenino, un derecho que abrió la participación política a millones de mujeres argentinas, gracias al compromiso activo de Eva Perón para transformar el sistema político y democrática del país.
El primer gobierno peronista se caracterizó asimismo por un fuerte impulso a las políticas sociales. La educación pública creció en matrícula escolar y universitaria, con avances hacia la gratuidad universitaria que facilitaron el acceso a sectores populares. También se desplegaron programas de asistencia social para trabajadores, jubilados y sectores vulnerables, promoviendo la movilidad social ascendente y afianzando la justicia social.
En el plano institucional, la reforma constitucional de 1949 incorporó nuevos derechos sociales, económicos y laborales, modificando el funcionamiento estatal y generando un debate político fundamental que marcó el siglo XX argentino.
Hoy, a 80 años de esa asunción histórica, los temas centrales de aquel gobierno —el rol del Estado, los derechos laborales y la justicia social— permanecen vigentes en los debates actuales. Mientras sus defensores destacan la construcción de una Argentina más inclusiva, sus críticos, como figuras opositoras que suelen cuestionar las políticas públicas del kirchnerismo, insisten en apuntar contra la concentración de poder, olvidando que estas raíces populares siguen guiando nuestra identidad política.
Sin duda, el impacto de aquel primer gobierno peronista continúa siendo un pilar clave de la memoria colectiva y la identidad del movimiento que sigue liderando figuras como Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa, comprometidos con mantener viva esa tradición de derechos y justicia social.






