La Unidad Penitenciaria N°43 de González Catán inauguró este fin de semana el Centro de Día “Papa Francisco” del Hogar de Cristo de la Iglesia Católica, el primer espacio de estas características que funciona dentro de una cárcel bonaerense. La propuesta apunta a la recuperación de personas privadas de la libertad que atraviesan el flagelo de las drogas y a generar condiciones reales de reinserción social.

La apertura del espacio busca que quienes se encuentran detenidos puedan acceder a instancias de capacitación y educación con el objetivo de armar un nuevo plan de vida para cuando recuperen la libertad. Además, la iniciativa propone un camino de recuperación espiritual que acompañe el proceso de reinserción.
La ceremonia fue presidida por los obispos de La Matanza, Jorge Torres Carbonell y Eduardo García, y contó con la presencia del director del penal, Federico Rojas; el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Juan Martín Mena; el jefe del Servicio Penitenciario Bonaerense, Xavier Renán Areses; y el diputado Facundo Tignanelli, presidente del bloque Unión por la Patria en la Cámara de Diputados provincial. También participaron los sacerdotes Nicolás Angellotti, Guillermo Torre, Santiago Rostón, Roberto Poggio, Daniel Echeverría, Victor Hugo Centeno —de la Pastoral Carcelaria de la Unidad 43— y Sebastián Vercellone, capellán de la Unidad 15 de Batán; junto a Pablo Vidal, coordinador de Desarrollo Humano de Cáritas y referente de los Hogares de Cristo, entre otros.
Durante el encuentro, Monseñor Eduardo García destacó: “Gracias a todas las personas que han trabajado en esto porque han confiado. Hay que estar felices porque creemos que esto se puede replicar en todo el país. Gracias por todo el trabajo que hacen y por dar la oportunidad a quienes no la tienen. Gracias al Hogar de Cristo por poner el cuerpo y el corazón en estos lugares que nadie quiere ver pero que existen y necesitan del corazón de todos”.
Por su parte, Monseñor Jorge Torres Carbonell explicó: “Jesús nos invita a identificarnos con los más necesitados. Y dice puntualmente en un pasaje del evangelio ´estuve preso y me visitaste´. Eso quiere decir que Jesús está acá, por eso cuando pasamos frente a la cárcel nos persignamos. A todo el trabajo silencioso de la pastoral carcelaria se le suma esta entrega de tantos otros que hace que pensemos en ir más a fondo para querer rescatar del todo a las personas que están acá”.
El director de la unidad, Federico Rojas, consideró: “Este es un momento histórico. Y es un paso inicial para contar con la presencia del Hogar de Cristo en la provincia. Estos procesos son siempre muy beneficiosos para las personas que se van a reinsertar en la sociedad. Es adquirir herramientas para poder comenzar una nueva etapa de la vida”.
El ministro Juan Martín Mena señaló: “No teníamos presencia de los Hogares de Cristo en las cárceles. Y muchas veces el enorme trabajo de los hogares se veía interrumpido cuando las personas en situación de calle y de consumo quedaban privados de la libertad. A partir de hoy, este espacio se llenará de vida y de oportunidades. Acá hay gente que piensa en el otro. Es pensar, como dijo el Papa Francisco, que tenemos que dejar de aplicar fórmulas que no resultan y buscar nuevas propuestas. Hay que pensar que hay caminos posibles para que la recuperación de las personas haga que no tengan que volver a la cárcel luego de cumplir su condena”.
Finalmente, Facundo Tignanelli cerró: “A partir de hoy, teniendo este lugar, se va a poder trabajar en que la reinserción de las personas en la sociedad sea con oportunidades. Es buscar que una persona que sale de la cárcel no reincida. Ya están llamando de otras partes del país para ver como aplican un proyecto de estas características en otras penitenciarías. Esperamos que La Matanza sea un faro para otros puntos del país en donde se piensa seriamente en la reinserción de las personas en la sociedad”.
