El Tribunal en lo Criminal N°4 de La Matanza condenó a prisión perpetua a Natacha Araceli Palavecino por el homicidio de su pareja, Mariano Grinspun, y rechazó de manera contundente la hipótesis de violencia de género que presentó su defensa.
La sentencia fue dictada por el delito de homicidio calificado por el vínculo, y los jueces descartaron que la acusada haya actuado bajo emoción violenta. Además, unificaron esta condena con una pena previa que Palavecino tenía desde 2021 por lesiones leves, lo que da cuenta de su historial conflictivo.
El crimen ocurrió el 21 de octubre de 2024, alrededor de las 5 de la mañana, en la calle Balboa al 3200 de González Catán. Según se estableció en el juicio, minutos antes Palavecino había discutido con Ludmila Corvalán, a quien le reclamó por haber saludado a su pareja. Tras esa pelea, atacó primero a Corvalán y luego apuñaló a Grinspun en el pecho.
La autopsia confirmó que la causa de la muerte fue una herida punzante que le perforó el corazón y le provocó un shock hipovolémico fatal. La acusada intentó ocultar el cuerpo entre bolsas y amenazó a testigos, además de intentar engañar a la policía con una falsa versión de un intento de robo.
El tribunal, basándose en estos hechos, consideró que Palavecino actuó con pleno control de sus actos. Dos vecinas aportaron testimonios clave: una la vio arrastrar y golpear a Grinspun mientras agonizaba y pedía agua, y la otra la observó sobre el joven con el cuchillo en la mano, siendo amenazada para que no interviniera.
Tras analizar declaraciones, pruebas médicas y grabaciones de cámaras de seguridad que registraron toda la secuencia, la justicia no tuvo dudas sobre la responsabilidad de la acusada. Durante el proceso, la madre de la víctima relató que su hijo vivía en un ambiente de violencia y que semanas antes ya había recibido atención médica por heridas de arma blanca provocadas por la misma Palavecino. En una ocasión, ella le clavó un cuchillo en la espalda, motivo por el cual existía una restricción de acercamiento vigente.
La defensa, liderada por Pilar Sagastume, intentó presentar a Palavecino como víctima de violencia de género, pero el tribunal rechazó esa hipótesis por la falta de denuncias previas y las pruebas que demostraron que la imputada tenía dominio de sus actos antes, durante y luego del crimen.
Este fallo refleja el compromiso de la justicia de La Matanza con la verdad y la protección de las víctimas. La contundencia de la sentencia envía un mensaje claro a la sociedad: los actos de violencia no quedarán impunes. En un contexto donde la violencia de género es una problemática real, la justicia supo distinguir los hechos y no permitió que se desvirtuara el caso con argumentos infundados.
La condena a prisión perpetua es un paso importante para la familia de la víctima y para la comunidad de González Catán, que esperaba una resolución firme. El tribunal actuó con seriedad y basó su decisión en las pruebas contundentes que mostraban la responsabilidad de Palavecino en el homicidio.






