El adolescente baleado en un colegio de González Catán recibió tres disparos y fue operado. Los médicos le extrajeron una bala y el chico está fuera de peligro, contó su madre, Sandra. Uno de los tiros lo hirió en un brazo y otro en el abdomen; el tercero, aparentemente, no llegó a alcanzarlo.
“Mucho no puede hablar porque está anestesiado. No me contó mucho tampoco”, explicó la mujer. “Gracias a Dios lo operaron, le extrajeron la bala. Está dolorido, pero fuera de peligro”, añadió.
Sandra estaba trabajando cuando la llamaron para decirle que su hijo había tenido un accidente. Pensó que se había lastimado durante una clase de gimnasia y no imaginó que lo habían atacado con un arma de fuego. “Casi me desmayo”, recordó.
De acuerdo con lo que el adolescente le contó, un compañero habría sacado un arma para mostrársela a otros estudiantes. “Dice que le apuntaba a todos los chicos y desgraciadamente le dio a él”, sostuvo su madre.
Sandra rechazó las versiones que relacionaban a su hijo con un supuesto robo. “Mi nene nunca tuvo problema con nadie, lo quiere todo el mundo”, afirmó. “Salieron versiones de que mi hijo estaba robando, pero es todo mentira”, agregó.
La mujer dijo que no conoce personalmente al otro adolescente, aunque sabía de él porque años atrás ambos habían concurrido a un comedor con sus familias. Recordó que los chicos habían sido amigos, pero señaló que no sabe cómo era su relación en la actualidad. “No puede creer que haya sido su amigo”, expresó.
En el caso interviene la Comisaría Sur Cuarta de Villa Dorrego. La Policía secuestró una pistola Bersa calibre 22 que habría sido utilizada durante el ataque y que el adolescente que habría efectuado los disparos habría descartado después del episodio.
La causa está a cargo del fiscal Marcelo Germinario, de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil N° 2 de La Matanza.






