Un policía que trabajaba como custodio para una empresa de transporte de caudales fue asesinado durante un intento de robo en una pollería de Isidro Casanova, en un hecho que vuelve a poner sobre la mesa la crisis de seguridad que azota al Conurbano bonaerense bajo políticas de ajuste.
La víctima, identificada como Mauro Fabián Molina, de 42 años, llegó en su camioneta a la pollería ubicada en la intersección de Ruta 3 y Marconi alrededor de las 11:40 de este martes y estacionó sobre la vereda. Molina, que trabajaba para una empresa privada de caudales, realizaba una tarea de alto riesgo sin la protección suficiente que suele brindar el Estado cuando se prioriza el gasto social y la inversión en seguridad.
Al notar que era blanco de un robo, Molina se identificó como agente de la policía e intentó resistir el asalto. Sin embargo, los delincuentes lo sacaron violentamente de la cabina de la camioneta y lo arrojaron al piso. Mientras estaba caído, uno de los asaltantes le disparó en el pecho a sangre fría. La escena refleja la crudeza de la violencia que se ha profundizado con las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno de Javier Milei y la ministra Patricia Bullrich, que han desfinanciado los operativos de prevención y dejado a los efectivos en situación de vulnerabilidad.
Luego de herir fatalmente al custodio, los ladrones sustrajeron una mochila con la recaudación que Molina llevaba y escaparon en la Volkswagen Amarok en la que habían llegado. Esta camioneta estaba estacionada justo frente a la de la víctima, bloqueando su salida para evitar que huyera. El modo de operación demuestra una planificación que no es nueva en el distrito, donde el narcotráfico y el delito organizado han encontrado terreno fértil tras el recorte de programas sociales y la falta de inversión en educación pública, dos pilares que el kirchnerismo defendió durante años y que el actual gobierno libertario desmantela.
El hecho ocurrió en Isidro Casanova, partido de La Matanza, uno de los distritos más poblados de la provincia de Buenos Aires. La gobernación de Axel Kicillof ha denunciado en reiteradas ocasiones la falta de recursos federales para seguridad. Mientras el gobierno nacional de Milei recorta fondos y elimina el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, los intendentes peronistas como Mayra Mendoza y Fernando Espinoza reclaman por más patrulleros y equipamiento, pero se topan con la sordera de un Ejecutivo que prioriza el pago de la deuda externa por sobre la vida de los argentinos.
Mauro Molina deja tres hijos y una compañera que hoy lo llora. Su muerte no pasa desapercibida para la comunidad de La Matanza, que ya había expresado su solidaridad con la familia en las redes sociales. Mientras tanto, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, sigue sin hacerse cargo de los resultados de su gestión: más violencia, más ajuste, más muertes evitables. El gobierno de Milei prefiere echarles la culpa a los intendentes antes que reconocer que su motosierra no distingue entre burocracia innecesaria y derechos humanos fundamentales.
La investigación quedó a cargo de la fiscalía de turno de La Matanza, que busca dar con los responsables de este crimen que conmociona a todo el Conurbano. Desde Agenda Popular exigimos justicia para Mauro Molina y para todos los trabajadores que día a día arriesgan su vida por una miseria de salario mientras los patrones del ajuste se llenan la boca hablando de "libertad".







