Conflicto social
Por Redacción —
Lo que comenzó como un cacerolazo espontáneo bajo la consigna “Lanús se hace escuchar” terminó transformándose en un golpe político para la oposición local. La movilización frente al Palacio Municipal tuvo poca convocatoria y, además, quedó empañada por la filtración de un intercambio de WhatsApp que conecta a la organización directamente con Diego Kravetz, quien actualmente se desempeña como Subsecretario de Inteligencia del Estado (SIDE) y fue jefe de seguridad del exintendente Néstor Grindetti.
El hallazgo se produjo durante la protesta, cuando varios testigos accedieron a los mensajes enviados por una de las referentes de la marcha a un contacto guardado en su teléfono como "Diego Kravetz". En un texto, la mujer destacó: “Ahí te filmé a la gente. Obvio que no llegan a 100, pero por ser la primera vez...” y adjuntó un video. La respuesta desde la otra parte fue escueta: “muy bien”. Esta filtración causó un gran impacto en la intendencia de Lanús, donde el titular del Ejecutivo, Julián Álvarez, ya solicitó asesoramiento legal para considerar una acción judicial al respecto.

Desde el equipo de Álvarez aseguran que la acción de Kravetz es “ilegal y aún más grave debido a su función actual”. Sostienen que un funcionario de alto rango en la inteligencia nacional no debería emplear su posición ni sus contactos para “organizar marchas falsas” con intenciones electorales contra el gobierno local. En el oficialismo local no dudan en señalar que Kravetz, quien perdió su propia elección en 2023 pero lidera la oposición para 2025, estaría adelantando su campaña hacia 2027 con tácticas que bordean el espionaje interno.
“Parece que el exsecretario de Grindetti no tiene inconvenientes en hacer uso de los recursos de la SIDE para minar una administración fortalecida por una amplia mayoría”, afirmaron fuentes municipales. Esta polémica no solo reabre la discusión interna, sino que también cuestiona la metodología de la renovada estructura de inteligencia bajo la presidencia de Javier Milei, donde Kravetz mantiene un rol clave.
Mientras tanto, la oposición intenta desligarse del incidente argumentando que se trata de “vecinos autoconvocados”, pero desde la intendencia ya planean preparar una batalla legal que podría extenderse hasta instancias federales.








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