Prevención Ambiental
Por Redacción —
Durante la actividad física, expertos sugieren consumir líquidos regularmente, tomando sorbos de 150 a 300 centímetros cúbicos cada 15 a 50 minutos. Además, se recomienda ingerir entre 500 a 750 cc de líquido por hora, aunque las cantidades pueden ajustarse según la condición individual, el tipo de ejercicio y el clima. Es fundamental prestar atención a las señales del cuerpo para evitar deshidratación.
Al finalizar el entrenamiento, se aconseja continuar hidratándose incluso después de perder la sed, porque esta es un indicativo tardío de deshidratación. Para conservar el rendimiento óptimo y la salud, la ingesta diaria de agua potable debe ser de 2 a 2,5 litros, más allá de la que se consume durante la actividad física.
Además del agua, es recomendable incluir bebidas deportivas que ayuden a reponer sales minerales esenciales. Priorizar alimentos con alto contenido hídrico, como frutas, verduras, leche y yogur, también es una estrategia eficaz para mantener el equilibrio hídrico y prevenir problemas relacionados con las altas temperaturas.
En este contexto, la Secretaría de Salud ha destacado la importancia de mantener una hidratación constante, limitar la actividad física intensa, y extremar precauciones en grupos vulnerables como adultos mayores, niños, lactantes y personas con enfermedades crónicas. Se recomienda evitar la exposición solar directa entre las 10:00 y las 16:00 horas, buscar sombra o espacios frescos, vestir ropa ligera y de colores claros, aplicar protector solar, y complementarlo con el uso de gorra, sombrero y lentes de sol.








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