Este 2 de abril se conmemoran 44 años del inicio de la Guerra de las Malvinas, una herida profunda que atraviesa generaciones y sigue siendo un símbolo de soberanía y coraje para toda la sociedad argentina.

Por: Mariano Gandini
En aquel otoño de 1982, miles de jóvenes de apenas 18 o 19 años fueron enviados a defender nuestro territorio en condiciones extremas y contra un enemigo superior. Muchos no regresaron y otros volvieron con heridas invisibles que el tiempo no logra borrar. Estos excombatientes forman parte de un legado colectivo que todos los argentinos construimos día a día.
Las Islas Malvinas representan mucho más que un reclamo territorial: encarnan el sacrificio, el valor y el dolor de quienes dieron la vida por la soberanía nacional. Cada acto, cada bandera, cada escuela que recuerda esta fecha, honra a los 649 caídos y a todas las personas que sostienen esta causa con orgullo y memoria.
Con el paso de los años, el reconocimiento hacia los excombatientes dejó el silencio para dar paso a la escucha atenta y la reparación. Sus relatos son fundamentales para entender no solo lo ocurrido en el frente de batalla, sino también las secuelas sociales y personales que marcó la guerra.
A 44 años, Malvinas sigue siendo una causa nacional incuestionable que impulsa a reflexionar sobre la paz, la soberanía y el valor de la memoria colectiva. Recordar es también construir un presente más justo y un futuro con identidad y dignidad.
Hoy, como cada 2 de abril, Argentina se une para homenajear a sus héroes y reafirmar que Malvinas fueron, son y serán argentinas.







