En la segunda audiencia del juicio oral por el hundimiento del submarino ARA San Juan en Río Gallegos, el excapitán de navío Claudio Villamide brindó su declaración indagatoria ante el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz.
Villamide afirmó con firmeza: “Decir que nosotros sabíamos que el submarino no estaba en condiciones y aun así los mandamos a navegar es falso”. En este proceso se investigan responsabilidades penales por el naufragio ocurrido en 2017 en el Atlántico Sur, que terminó con la desaparición de 44 tripulantes.
El excapitán, destituido por un Consejo de Guerra en el ámbito militar, defendió su accionar y el estado operativo del ARA San Juan. “Los cargos que se me hacen son injustos, falsos y yo soy inocente. Cumplí con mi deber, con la doctrina de submarinos, los reglamentos y los procedimientos”, aseguró.
Dicha destitución estuvo marcada por la ausencia de una pericia técnica que expliquara los motivos del hundimiento, pese a las miles de imágenes del casco del submarino tomadas en el lecho marino por el buque científico Ocean Infinity. Además, la justicia federal en Caleta Olivia no procesó esos materiales, aun cuando la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia ordenó hacerlo.
Esta incertidumbre es ahora un eje central del debate judicial en el fuero federal, presentando un desafío para la fiscalía, que fundamenta sus imputaciones en novedades técnicas sobre el mantenimiento y documentos que sugieren que el submarino no estaba apto para navegar. La indagatoria de Villamide, que duró seis horas, continuará con otros imputados próximamente.
Como excomandante de la Fuerza de Submarinos, Villamide realizó una detallada explicación técnica del funcionamiento del arma submarina, el régimen de mantenimiento de la Armada, el estado operativo tras la reparación de media vida y la secuencia previa al siniestro del 15 de noviembre de 2017.
Resaltó que luego de la reparación en 2015, el submarino fue reincorporado y realizó 27 navegaciones, recorriendo más de 12.800 millas náuticas y acumulando cerca de 1700 horas de inmersión. “El buque podía navegar en forma segura”, enfatizó.
También precisó que existía una restricción operativa preventiva que limitaba la profundidad a 100 metros hasta completar ciertas pruebas en dique seco, adoptada por la Dirección General de Material Naval. Esta medida no impedía la navegación, sino que definía un rango seguro para su operación.
El tribunal recibió detalles del sistema de mantenimiento planificado que integra tareas periódicas por la tripulación con trabajos especializados en arsenales navales y talleres. Según Villamide, antes de cada zarpe se realizan pruebas obligatorias para comprobar todos los sistemas: “Sin esas pruebas el submarino no puede zarpar”.
Un punto clave fue su explicación acerca del sistema de ventilación y la válvula Eco-19, que la Fiscalía señala como posible origen de la entrada de agua de mar. Villamide aclaró que dicha válvula pertenece al sistema de ventilación y no es una válvula de casco, sino que permite la salida de gases durante la carga de baterías en puerto, y debe mantenerse cerrada en navegación.
Explicó que navegando en modo snorkel, una ola puede cubrir el mástil de ventilación, lo que provoca el cierre automático de la válvula para evitar entrada de agua, aunque pequeñas cantidades pueden penetrar por el conducto. Esta habría sido la vía por la que ingresó agua al compartimento de conexiones de las baterías de proa, generando un cortocircuito que desencadenó un principio de incendio.
Durante la audiencia se reprodujo un audio de un Consejo del Arma Submarina donde el comandante fallecido Pedro Fernández describía el estado operativo del submarino en 2017: “El estado actual de la unidad es operativo con una profundidad limitada a 100 metros”.
Este material generó sensibilidad entre las partes. Representantes de las víctimas y la Fiscalía solicitaron aclaraciones sobre el origen del audio, cuestionando la forma en que fue obtenido. Villamide declaró haber participado en esas jornadas grabadas y la defensa indicó que su autenticidad será verificada en el juicio mediante testimonios.
Las querellas pidieron además que, si se usan futuras evidencias que involucren directamente a las víctimas, se informe con anticipación, para que los familiares puedan ser debidamente notificados y evitar impactos emocionales.
Para cerrar, Villamide sostuvo que todavía no existe una explicación definitiva para el hundimiento: “No sabemos qué ocurrió. Solo manejamos hipótesis”. Rechazó categóricamente cualquier acusación de negligencia en la cadena de mando o la decisión de permitir la navegación.







