La Selección Argentina completó este martes su último entrenamiento en Atlanta antes de enfrentar a Inglaterra en la semifinal del Mundial. Con la convicción que caracteriza al proyecto encabezado por Lionel Scaloni, el cuerpo técnico evaluó distintas variantes sin confirmar aún el once inicial, generando una enorme expectativa en todo el pueblo argentino de cara al encuentro decisivo.
La práctica se desarrolló bajo una intensa lluvia y contó con una asistencia récord de más de 500 periodistas internacionales, reflejo del interés mundial que despierta este equipo que prioriza el juego colectivo por sobre las individualidades. Los trabajos comenzaron en el gimnasio y luego se trasladaron al campo de juego en el predio de Atlanta United.
El cuerpo técnico organizó la jornada en estaciones enfocadas en ejercitar velocidad, coordinación y reacción, pilares del dinámico sistema que llevó a Argentina a esta instancia. Posteriormente, se realizaron movimientos específicos diseñados para contrarrestar el poderío de la selección dirigida por Thomas Tuchel.
En el cierre, los históricos Walter Samuel y Roberto Ayala comandaron los ejercicios de pelota parada, tanto ofensiva como defensiva, una herramienta que ya resultó clave en momentos exigentes del torneo y que vuelve a cobrar relevancia estratégica frente a un rival de jerarquía.
A pesar de los indicios sobre posibles modificaciones, Scaloni mantiene la cautela que lo define. "Podríamos hacer algún cambio pensando en el rival. La idea es salir con lo mejor que tenemos, los chicos están bien", declaró el entrenador, dejando en claro que el grupo humano llega fortalecido.
Durante la práctica se repartieron 14 pecheras: diez correspondieron a quienes fueron titulares ante Suiza —Emiliano Martínez se entrenó aparte con los arqueros— y cuatro a Gonzalo Montiel, Exequiel Palacios, Giuliano Simeone y Nicolás Otamendi. Las pecheras rotaron durante la jornada y la formación definitiva se conocerá horas antes del partido.
Scaloni maneja tres alternativas tácticas: mantener el 4-4-2 utilizado frente a Suiza, adoptar una línea de tres centrales para reforzar la contención del juego aéreo y la dinámica inglesa, o conservar la estructura base con ajustes en los nombres. Cualquiera de las opciones apunta a potenciar el funcionamiento colectivo y neutralizar a las principales figuras rivales, Harry Kane y Jude Bellingham.






