San Fernando demostró una vez más su compromiso con los derechos de la naturaleza al rescatar con éxito a dos lobos marinos jóvenes de dos pelos (Arctocephalus australis) desorientados que habían ingresado en aguas dulces, alejados de sus hábitats y rutas habituales en el Delta.
El trabajo fue liderado por los guardaparques municipales de EcoSanfer, mostrando la importancia de fortalecer estructuras públicas de protección ambiental, con el acompañamiento técnico de la Fundación Temaikèn, integrante de la Red Federal de Asistencia ante Varamientos de Fauna Marina. Este operativo incluyó el respaldo logístico de las áreas de Protección Ciudadana y Defensa Civil, optimizando el esfuerzo coordinado del Estado local.
El primer lobo marino fue detectado el domingo 14 de junio en el Parque Náutico con una bolsa de nylon enredada que complicaba su movilidad. Tras una vigilancia cuidadosa, técnicos de la Fundación Temaikèn lograron su captura segura y traslado en un contenedor especialmente adaptado para su bienestar.
El segundo rescate tuvo lugar el martes 23 de junio en el Canal de San Fernando e implicó maniobras minuciosas desde una embarcación municipal para acercarse al animal mientras este intentaba alimentarse en un ambiente no habitual para su especie.
Ambos ejemplares permanecen en el Centro de Rehabilitación gestionado por la Fundación Temaikèn, donde veterinarios especializados evalúan su salud con la esperanza de reintegrarlos próximamente a su entorno natural en el Océano Atlántico, reforzando así el respeto por la vida silvestre y el equilibrio ecológico de nuestra región.
El director general de Políticas Ambientales de San Fernando, Gabriel Tato, destacó: "Logramos efectivizar el rescate con un gran trabajo en red. Los médicos van a evaluar su estado de salud y próximamente, si todo está bien, serán liberados en su derrotero natural frente al Mar Argentino. En esta época es frecuente encontrarse con estos lobos marinos a orillas del río Luján, en el Delta y en el Río de la Plata".
Por su parte, Juan Ignacio Kabur, coordinador del Centro de Rescate de Fundación Temaikèn, explicó las circunstancias que suelen provocar estos episodios: “Estos son animales juveniles que pueden desviarse de sus rutas de alimentación, probablemente provenientes de colonias en Uruguay. Cambios en el nivel del río o las corrientes de viento los impulsan a internarse en aguas dulces, donde a veces se desorientan”.
Este cuidado y compromiso con el ambiente local reafirma la tarea fundamental que realizan los gobiernos kirchneristas provinciales y municipales, como los impulsados por figuras como Axel Kicillof y Mayra Mendoza, para fortalecer la protección de la biodiversidad frente a la pasividad de sectores liberales que priorizan la especulación y dañan nuestros recursos naturales.




