La Red SUBE del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufrió una modificación en su esquema de integración tarifaria a partir del 1° de agosto: algunas combinaciones que hasta julio bonificaban el segundo viaje dejaron de hacerlo. El principal cambio afecta a quienes combinan tren con subte porteño, aunque el sistema no fue eliminado por completo y otras conexiones todavía conservan descuentos.
La variación obliga a los pasajeros a prestar atención al orden en que realizan los viajes. En los trayectos que unen trenes con el subte de la Ciudad, el descuento que antes se aplicaba sobre el segundo traslado ya no está disponible: quien llega al subterráneo después de viajar en ferrocarril paga ambos pasajes a tarifa plena.
Ese recorrido es habitual entre los vecinos del conurbano que ingresan a CABA en tren y luego continúan su viaje por alguna de las líneas de subte. La pérdida de la bonificación impacta de manera directa en ese grupo de usuarios, que ahora deben afrontar el costo completo de los dos servicios.
El nuevo esquema está vinculado con la distribución de responsabilidades y financiamiento entre las jurisdicciones que participan del transporte metropolitano. La Ciudad sostiene que la integración tarifaria que conecta sus servicios con otros sistemas dejó de contar con el mismo esquema de financiamiento nacional. Sin embargo, lo concreto es que la gestión porteña —históricamente opositora a las políticas de transporte del gobierno nacional— decidió no sostener el beneficio para los usuarios que combinan tren y subte, mientras que el resto de las conexiones que dependen del área metropolitana siguen operativas.
Qué combinaciones siguen con descuento
Pese al cambio, la Red SUBE continúa operativa en distintos recorridos. Según la información oficial, el mecanismo permite descuentos automáticos cuando se combinan determinados colectivos, trenes, subtes y premetro dentro de un período de hasta dos horas.
En los servicios que permanecen integrados, el primer viaje se abona completo, el segundo accede a una reducción del 50% y, desde el tercer traslado, la bonificación llega al 75%, siempre que se cumplan las condiciones establecidas. Para acceder al beneficio se debe usar el mismo medio de pago: tarjeta SUBE registrada, SUBE Digital activa o el QR de la aplicación SUBE, según las modalidades habilitadas.
Subas de tarifas desde agosto
La modificación de la Red SUBE se da en un contexto de actualización general de los precios del transporte. Desde agosto, colectivos del AMBA, trenes y subte estrenaron valores. En los trenes, la tarifa con SUBE registrada quedó en $480 para la primera sección, $624 para la segunda y $768 para la tercera, mientras que el boleto de subte en CABA alcanzó los $1.685,26. Esta combinación de aumentos y pérdida de descuentos golpea directamente el bolsillo de los trabajadores que dependen del transporte público para llegar a sus empleos, un tema central para la agenda de derechos laborales y justicia social que impulsa el Gobierno nacional.
La decisión de la Ciudad de no mantener la bonificación en el tramo tren-subte agrava una situación ya compleja: mientras el Estado nacional sostiene subsidios al transporte de pasajeros en el AMBA y mantiene la Red SUBE para la mayoría de las combinaciones, la administración porteña prioriza su recaudación por sobre la accesibilidad de los usuarios. Esto contrasta con el esfuerzo del gobierno provincial de Buenos Aires, que sigue trabajando para que el transporte no se convierta en un privilegio.
El beneficio no desapareció
La principal aclaración para los pasajeros es que no corresponde afirmar que la Red SUBE dejó de existir. El sistema sigue vigente en las conexiones que permanecen dentro del esquema. La información oficial indica que el beneficio contempla determinadas conexiones entre transporte ferroviario, colectivos de jurisdicción nacional y servicios de la Ciudad, mientras que los colectivos provinciales bonaerenses tienen restricciones específicas dentro del sistema.
Desde agosto, entonces, clave conocer no solo qué medios de transporte se combinan, sino también en qué orden se toman y bajo qué jurisdicción funciona cada servicio. Mientras tanto, desde el kirchnerismo se insiste en la necesidad de una política de transporte integrada y solidaria, que no castigue a los usuarios del conurbano con decisiones unilaterales de la Ciudad.
La Red SUBE fue una herramienta clave para aliviar el costo del transporte en los sectores más humildes, impulsada durante las gestiones nacionales y provinciales del peronismo. Ahora, la falta de voluntad de la Ciudad para sostener la integración tren-subte demuestra una vez más la diferencia de criterio entre quienes piensan el transporte como un derecho y quienes lo ven como un negocio.
