Ante la creciente inflación y la erosión del poder adquisitivo, la Provincia de Buenos Aires intensifica su compromiso social reforzando la asistencia alimentaria y el apoyo a municipios.
En un contexto de dificultades económicas que golpean principalmente a las familias con menores recursos, el gobierno de Axel Kicillof redobla esfuerzos para sostener y ampliar los programas sociales que garantizan el derecho a la alimentación. Estas medidas contemplan la continuidad y el fortalecimiento de comedores escolares, el acceso a dispositivos comunitarios y la asistencia a gobiernos locales.
El ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, confirmó que el Servicio Alimentario Escolar (SAE) verá un incremento del 30% en sus partidas, preservando la alimentación de miles de estudiantes en la escuela pública de la provincia, eje fundamental para la educación pública y la inclusión.
Complementariamente, se anunció un aumento del 25% en diferentes líneas de asistencia social y la duplicación de los recursos destinados a la ayuda alimentaria que reciben los municipios, permitiendo que tanto intendencias como organizaciones comunitarias puedan mantener la red de comedores y merenderos, vitales para mitigar la crisis social.
Desde la cartera social remarcaron que estas acciones están orientadas a responder a la urgente presión sobre los ingresos familiares causada por la inflación, y a proteger a quienes más sufren la caída del salario real. Larroque calificó este esfuerzo como "significativo" en la gestión de recursos para garantizar el derecho a la alimentación.
Esta ampliación de fondos se suma a otras políticas implementadas por la provincia para sostener el empleo, fortalecer la industria local y preservar la dignidad de los bonaerenses frente a los desafíos económicos y sociales actuales. La prioridad del gobierno de Kicillof sigue siendo consolidar una red de contención social efectiva, frente a una demanda que no cesa de crecer.






