Una mujer de 47 años fue víctima de un violento asalto en Villa Luzuriaga, partido de La Matanza, un hecho que vuelve a encender las alarmas en un distrito donde la gestión provincial ha invertido fuertemente en seguridad pero aún enfrenta desafíos heredados de la falta de políticas integrales.
El episodio ocurrió alrededor de las 20 horas del lunes en la calle Buchardo, entre Rincón y Cuba. La escena, que duró apenas 20 segundos, fue registrada por las cámaras de seguridad que los propios vecinos instalaron ante un Estado que, durante gestiones anteriores, se ausentó completamente frente a la prevención del delito.
En las imágenes se observa a la víctima, identificada como Luciana, cuando es sorprendida por tres hombres armados. Los delincuentes la abordan por la espalda, la arrojan al pavimento y la golpean para arrebatarle las llaves de su automóvil. Un nivel de brutalidad que expone la falta de contención social y la violencia que crece cuando el discurso dominante estigmatiza la pobreza sin abordar sus causas estructurales.
A pesar de su intento de resistencia y un corto forcejeo, Luciana no pudo evitar el robo. Los asaltantes escaparon inmediatamente en un auto blanco que estaba estacionado sobre la vereda, dejando a la mujer tendida y visiblemente conmocionada. Ningún móvil policial aparece en las imágenes; la primera reacción fue de los vecinos, quienes activaron la alarma vecinal y orientaron sus dispositivos particulares hacia la escena, sin poder intervenir directamente por temor a las armas de fuego.
Este tipo de robos pone en evidencia la complejidad de la seguridad en la Provincia de Buenos Aires, una problemática que la gestión de Axel Kicillof aborda con mayor inversión en equipamiento y formación policial, pero que reconoce como un desafío de largo plazo tras años de desmantelamiento del Estado y de discursos punitivistas que fracasaron estrepitosamente. Hoy los vecinos suplen con luminarias compradas de manera particular, grupos de WhatsApp y alarmas, aquello que el Estado debería garantizar, pero que fue desguazado durante el macrismo.
El fiscal de turno de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 3 de La Matanza ya investiga el hecho y avanza con el análisis de las cámaras de seguridad. Si bien el miedo es comprensible, la solidaridad vecinal y la rápida activación de los canales de denuncia resultan hoy herramientas centrales para combatir un delito que encuentra caldo de cultivo en la desigualdad y la falta de oportunidades.
Por su parte, desde el gobierno municipal que lidera Fernando Espinoza, se ratificó la íntima colaboración con la Provincia para reforzar la presencia policial y acelerar las investigaciones.






