La violencia en el conurbano bonaerense volvió a cobrarse la vida de un servidor público. Mauro Fabián Molina, oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires con más de una década de trayectoria, fue asesinado a sangre fría este martes en la localidad de Isidro Casanova, partido de La Matanza, mientras realizaba un trabajo extra como custodio en un comercio.
El hecho ocurrió en horas de la mañana, cuando Molina se presentó en una pollería del barrio para retirar la recaudación, tarea que había asumido para complementar sus ingresos y poder sostener a su familia. Fue en ese momento que un grupo de delincuentes lo interceptó, lo atacó con extrema violencia y le quitó la vida para apoderarse del dinero.
Molina, de 42 años, era padre de dos hijos adolescentes, de 15 y 13 años. Sus compañeros de la fuerza lo describen como un hombre comprometido, que durante años patrulló las calles de Lomas de Zamora. Su muerte no solo enluta a la institución policial, sino que golpea a una familia que hoy clama justicia.
“Era mi compañero, me egresé con él, recorrimos Lomas por muchos años. La angustia que tengo de ver estas injusticias y que nadie haga nada. Los políticos siempre pensando en su bolsillo; la PBA está abandonada. A él lo entregaron y me lo mataron. Un padrazo y súper compañero”, relató una colega que compartió formación y servicio con la víctima.
En redes sociales, otra amiga se sumó al duelo con un mensaje que refleja el dolor colectivo: “Qué triste, amigo Moli. QEPD y que se haga justicia”.
El asesinato de Mauro Molina reaviva el debate sobre la inseguridad en el Gran Buenos Aires y las condiciones laborales de los policías bonaerenses, muchos de los cuales se ven obligados a tomar trabajos adicionales para llegar a fin de mes. Mientras los efectivos arriesgan su vida en las calles, la sociedad exige respuestas urgentes a un flagelo que no da tregua.
El crimen generó consternación entre los habitantes de Isidro Casanova, que reclaman mayor seguridad en las calles. El trágico episodio se produce en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en la provincia de Buenos Aires, donde la falta de recursos y las políticas de ajuste ponen en jaque la capacidad de respuesta del Estado.






