Romina del Plá, secretaria general de Suteba La Matanza, afirmó que el paro docente nacional tiene un alto nivel de adhesión y vinculó la medida con los bajos salarios. La dirigente realizó esas declaraciones durante la jornada de protesta que se lleva adelante este lunes.

“La respuesta desde la docencia al Gobierno nacional es contundente. Es un paro masivo porque estamos con salarios de hambre. Esto no se aguanta más”, destacó la dirigente matancera.
La jornada de paro docente nacional convocada por los gremios quedó atravesada por una fuerte disputa entre los sindicatos y el Gobierno, que desplegó controles para relevar el nivel de adhesión en las escuelas y cuestionó la medida de fuerza.
El reclamo se desarrolla en un escenario marcado, según las dirigentes gremiales, por la falta de respuestas frente a los salarios docentes. Del Plá puso el eje de la protesta en las condiciones de ingresos de quienes trabajan en las escuelas y presentó la participación en la huelga como una respuesta colectiva frente a esa situación.
La secretaria general de CTERA, Sonia Alesso, aseguró que la protesta tuvo un alto nivel de acatamiento y denunció una escalada de presión oficial sobre los trabajadores de la educación.
“El Gobierno presiona a los docentes de una forma que nunca habíamos visto”, afirmó este lunes en Gelatina. La dirigente gremial sostuvo que la administración nacional busca desalentar la participación en la huelga mediante mecanismos de seguimiento de la asistencia.
“Creemos que hay un atentado muy fuerte contra el derecho a la huelga y a la libertad sindical. Vamos a llevar adelante acciones legales a nivel nacional e internacional”, afirmó.
Desde el Gobierno avanzaron con relevamientos en los establecimientos educativos para conocer el impacto de la medida de fuerza. La iniciativa oficial incorporó controles durante la jornada en la que los gremios convocaron a los trabajadores de la educación a parar.
La estrategia oficial apunta a reunir información sobre la cantidad de docentes que se presentaron a trabajar y diferenciar entre ausentismo, adhesión al paro y otras situaciones administrativas.
Para los sindicatos, ese procedimiento no constituye solamente un mecanismo para medir el alcance de la huelga. Los gremios cuestionaron los controles y advirtieron que pueden funcionar como una herramienta de intimidación hacia los docentes que deciden adherir a la protesta.
La disputa, así, se instaló en dos planos: por un lado, el reclamo por los bajos salarios y la reapertura de la discusión paritaria nacional; por otro, el cuestionamiento sindical a la forma en que el Gobierno busca relevar la adhesión en las escuelas.
Para CTERA, la medida forma parte de una política más amplia de “hostigamiento” contra la organización sindical.
“El gobierno no quiere discutir mejoras salariales, ni inversión educativa”, sostuvo Alesso, quien reclamó la reapertura de la discusión paritaria nacional.
Las declaraciones de Del Plá y Alesso expresaron la posición de los gremios durante la jornada de paro: una evaluación positiva del acatamiento y un fuerte rechazo a los controles impulsados por el Gobierno. En ese marco, la protesta volvió a colocar en el centro de la escena la situación salarial docente y el derecho a la huelga.
