Más de 450 mil jubilados tienen deudas en situación irregular en Argentina, una cifra que se triplicó en apenas un año. El dato surge de un informe de Provincia Microcréditos elaborado a partir de la información de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA) correspondiente a mayo.
El relevamiento indica que el 11,4% de los jubilados mantiene créditos con atrasos significativos o directamente impagos. El indicador expone el deterioro de la capacidad de pago de uno de los sectores más vulnerables de la población y muestra el peso que tienen las obligaciones financieras sobre ingresos previsionales que cuentan con poco margen de maniobra.
La categoría de «deuda irregular» comprende préstamos o financiaciones con incumplimientos prolongados. Además de reflejar dificultades concretas para afrontar los vencimientos, esta situación afecta el historial crediticio de los deudores y limita sus posibilidades de acceder a nuevos créditos dentro del sistema financiero.
De acuerdo con el informe, el fenómeno responde a una combinación de factores. Entre ellos aparecen el aumento de los gastos esenciales, como medicamentos, alimentos y servicios, y la necesidad de recurrir al financiamiento para sostener consumos cotidianos.
En ese marco, el endeudamiento se produce mientras muchos ingresos previsionales pierden capacidad de compra frente al aumento del costo de vida. Para afrontar los gastos corrientes, los jubilados utilizan principalmente préstamos personales y tarjetas de crédito, herramientas que permiten cubrir las necesidades inmediatas pero generan compromisos de pago posteriores.
El problema se profundiza cuando el financiamiento se encarece. Las mayores tasas de interés dificultan la devolución de esos compromisos y pueden derivar en atrasos prolongados o en la imposibilidad de cumplir con los pagos en tiempo y forma. Así, una deuda tomada para resolver un gasto corriente puede transformarse en una obligación irregular.
La evolución registrada entre los jubilados se inscribe, además, en un deterioro más amplio de las condiciones de acceso al crédito. Los últimos informes oficiales del Banco Central muestran que la situación también alcanza a una parte importante de las familias argentinas, con niveles de incumplimiento que continúan en aumento durante 2026.
En mayo, la irregularidad de los créditos destinados a los hogares llegó al 12,8%, el nivel más alto registrado en más de dos décadas. El dato amplía la dimensión del problema: ya no se trata solamente de las dificultades que atraviesan los adultos mayores, sino de un crecimiento del endeudamiento irregular en el conjunto de las familias.
Analistas económicos advierten que el aumento de las deudas impagas también reduce el acceso al crédito formal. Frente a un mayor riesgo de incumplimiento, las entidades financieras endurecen los requisitos para otorgar nuevos préstamos, lo que puede dejar a quienes ya enfrentan dificultades con menos alternativas dentro del sistema.
Entre los jubilados, la situación genera una preocupación especial porque muchos dependen exclusivamente de sus haberes previsionales y cuentan con escaso margen para afrontar aumentos inesperados en sus gastos mensuales. La combinación de ingresos limitados, consumos esenciales y financiamiento más costoso vuelve particularmente sensible la evolución de la morosidad en este sector.
Durante los próximos meses se observará si la tendencia logra estabilizarse o continúa profundizándose. Por ahora, los datos del informe muestran que la deuda irregular entre jubilados creció con rapidez y que las dificultades para pagar también forman parte de un escenario más extendido entre los hogares argentinos.
