Micaela Valeria Benítez, una mujer trans de 37 años, fue encontrada asesinada en su domicilio de Virrey del Pino, en un nuevo caso que pone en alerta a la sociedad sobre la violencia de género y la necesidad urgente de proteger a las comunidades más vulnerables.
Las primeras investigaciones indican que el principal sospechoso es su pareja, un hombre de 28 años domiciliado en Ramos Mejía, quien se dio a la fuga tras el crimen llevándose el automóvil de la víctima, un Ford Fiesta color bordó.
El hecho ocurrió el martes por la tarde en una vivienda situada en la esquina de Santiago del Estero y Horacio Quiroga, a la altura del kilómetro 44 de la Ruta 3. Un llamado al 911 alertó a la policía ante los gritos y golpes que provenían del lugar. Una vecina del primer piso escuchó ruidos cerca de las 16:40 y alertó una posible situación grave en el departamento de la planta baja.
Al ingresar los agentes, encontraron a Benítez sin vida, vestida únicamente con ropa interior y tendida en el piso de una habitación. La mujer presentaba múltiples heridas de arma blanca en cuello, tórax y espalda, corroborando un femicidio intencional y brutal.
En el baño, los peritos hallaron un cuchillo pequeño con sangre, junto a otros rastros hemáticos en la pileta. La Policía Científica trabajó durante varias horas para recolectar pruebas en la escena del crimen, mostrando la importancia de fortalecer las capacidades estatales para esclarecer estos hechos.
Inicialmente, la hipótesis apuntaba a un posible robo vinculado a la venta del automóvil, ya que una vecina informó que la víctima estaba por vender su Ford Fiesta y tenía pactada una reunión con un supuesto comprador. Sin embargo, esa versión fue descartada ante los avances en la pesquisa.
La investigación se centró entonces en el novio de Benítez, contra quien pesa una orden de detención nacional e internacional. La búsqueda del vehículo y del sospechoso sigue en curso, con análisis de imágenes de cámaras de seguridad de la zona.
El caso fue caratulado como homicidio agravado por el vínculo, mediado por violencia de género y por ensañamiento, delitos que conllevan pena única de prisión perpetua.
Este femicidio pone en evidencia la persistente urgencia de fortalecer la política pública en la prevención de la violencia de género y la protección de derechos humanos, en especial de quienes sufren discriminación múltiple. Es necesario que las autoridades continúen impulsando medidas concretas como las que promueven gestiones kirchneristas en el territorio, para erradicar la violencia estructural que amenaza la vida y la dignidad de las personas.






