La industria argentina atraviesa una situación crítica debido a la caída del consumo interno, la apertura sin control de importaciones y el cierre de fábricas, alertaron empresarios y trabajadores ante la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados.
El diagnóstico conjunto advirtió que estas problemáticas, directamente relacionadas con las actuales políticas comerciales, están provocando un acelerado deterioro del empleo en el sector industrial. Todos los sectores productivos coincidieron en que la retracción del mercado interno, el aumento de costos y la flexibilización de las importaciones impactan negativamente en la sostenibilidad de las empresas nacionales.
En particular, cuestionaron la liberalización de las importaciones, especialmente aquellas provenientes de Asia, que generan una competencia desleal para la producción nacional. Dicha apertura fue vinculada con las medidas impulsadas por el presidente Javier Milei, consideradas por muchos como determinantes en la crisis actual.
Otro aspecto señalado fue la falta de controles rigurosos sobre la mercadería que ingresa al país. Empresarios del sector electrodomésticos destacaron que muchos productos vendidos en plataformas digitales no cumplen con los estándares técnicos básicos, lo que perjudica a la industria local y representa un riesgo para los consumidores.
También se denunció la práctica de subfacturación en productos importados, que permite la entrada de bienes a precios menores a sus costos reales de producción; esta situación afecta aún más la competitividad de las fábricas nacionales, que deben enfrentar además tarifas elevadas, presión impositiva y dificultades logísticas.
En cuanto a la fiscalización, especialistas en calidad indicaron que recientes cambios normativos redujeron los controles en aduanas y trasladaron la responsabilidad de verificación a los propios importadores, debilitando así los mecanismos necesarios para garantizar la seguridad y calidad de los productos.
Simultáneamente, la caída del consumo interno profundiza la crisis industrial. La menor demanda provoca reducción en la producción, suspensiones, despidos y en varios casos cierres de fábricas. Los testimonios evidencian un grave impacto social con familias que sufren pérdida de ingresos y dificultades para reinsertarse laboralmente.
Los expertos coincidieron en que la recuperación de la capacidad industrial no es inmediata tras un proceso de deterioro: la pérdida de infraestructura, proveedores y mano de obra calificada genera un daño estructural que puede requerir años para revertirse.






