Un informe académico advierte que la suba sostenida del boleto impacta directamente en la cantidad de pasajeros y modifica los hábitos de movilidad en el área metropolitana.
El uso del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) registra una fuerte caída que genera preocupación en el sistema. Diversos estudios recientes indican que el aumento constante de las tarifas ha provocado una reducción significativa en la cantidad de pasajeros que utilizan colectivos, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y una desaceleración en varios sectores económicos.
Un análisis realizado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política establece un vínculo directo entre el aumento del costo del servicio y la disminución del número de usuarios. Según el estudio, en marzo se registró una baja interanual del 11% en la cantidad de viajes en colectivo, mientras que en abril la caída se profundizó hasta el 21%, configurando una tendencia en descenso durante los últimos meses.
Esta situación se explica principalmente por los incrementos acumulados en las tarifas. En la provincia de Buenos Aires, el boleto de colectivo ha subido aproximadamente un 39,5% en los meses recientes, mientras que en la Ciudad Autónoma el aumento fue cercano al 27%. Además, se agregó un ajuste adicional del 41% entre febrero y marzo en las líneas bajo jurisdicción nacional, llevando el precio del transporte más allá del ritmo general de inflación.
El gasto en transporte impacta fuertemente en los bolsillos de las familias. El informe indica que una familia tipo del AMBA destinó en marzo más de 100 mil pesos mensuales al transporte público, lo que representa uno de los gastos más significativos dentro del presupuesto familiar. En ese mes, el sector experimentó un incremento del 4,1%, por encima del promedio inflacionario general.
Los datos de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) muestran con claridad la dimensión de la retracción. En marzo, el promedio diario de pasajeros en días hábiles fue de 8,47 millones, comparado con 9,54 millones en el mismo período del año anterior. En abril, la cifra bajó aún más: 7,24 millones frente a 9,22 millones en 2025. Estos números representan los niveles más bajos en al menos una década, incluso inferiores a los registrados a mediados de la pasada década.
Diversos factores explican esta caída. Por un lado, el deterioro del ingreso real hace que cada viaje sea un mayor sacrificio económico. Por otro, la desaceleración en sectores como la industria, la construcción y el comercio disminuye la necesidad de desplazamientos cotidianos. A su vez, la calidad del servicio se ha visto afectada, con menos frecuencia de colectivos debido al aumento en los costos operativos, como el combustible, y la falta de actualización de los subsidios.
En este contexto, empiezan a consolidarse alternativas de movilidad. Aplicaciones de transporte, el uso de motocicletas y bicicletas ganan terreno especialmente en trayectos cortos o recorridos habituales. Este cambio contribuye a que el sistema de colectivos transporte cada vez menos pasajeros, con una reducción de cerca de un tercio respecto a una década atrás.
La tendencia no muestra señales de revertirse. A partir del 1 de mayo, las tarifas del transporte en el AMBA tendrán un nuevo incremento del 5,4%. El boleto mínimo en la Ciudad de Buenos Aires superará los 750 pesos, mientras que en la provincia llegará cerca de los 920 pesos. El subte también tendrá un ajuste y su valor rondará los 1.490 pesos.
Estos aumentos forman parte del esquema de actualización automática vigente desde principios de 2026, que ajusta las tarifas según la inflación más un adicional fijo. Aunque el objetivo es garantizar la sostenibilidad del sistema, los especialistas advierten que el impacto en la demanda será significativo, profundizando la dinámica de menor uso del transporte público en el principal conglomerado urbano del país.






