En La Matanza, la Conferencia Episcopal Argentina conmemoró un año del fallecimiento del Papa Francisco en una ceremonia que subrayó la grave situación social en barrios vulnerables. Allí denunciaron la persistente ausencia del Estado y el preocupante avance del narcotráfico, alertando que “no queremos que nuestros pibes crezcan en la narcoesperanza”.

El acto fue encabezado por la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, con la presencia destacada de monseñores Eduardo García, Jorge Torres Carbonell, Marcelo Colombo y Raúl Pizarro, además de sacerdotes comprometidos en villas y barrios populares junto a numerosas comunidades.
La conmemoración inició en la parroquia San José y culminó con una multitudinaria procesión en la Catedral de La Matanza.
Al abrir la misa, monseñor Eduardo García destacó la elección del lugar “porque, como dijo el Papa Francisco, desde la periferia se ven mejor las cosas”. Denunció que estos espacios sufren “la encrucijada del dolor de la ausencia del Estado y el avance del narcotráfico”, y afirmó: “No queremos que nuestros pibes crezcan en la narcoesperanza. Queremos que nuestros barrios se pongan de pie, y ese es nuestro trabajo como Iglesia, ayudar a la dignidad de los hijos de Dios.”
Por su parte, monseñor Marcelo Colombo recordó las palabras del Papa Francisco: “Estamos en el mismo barco y tenemos que salir juntos de esto, de la pobreza, la postergación y la exclusión”. Resaltó el trabajo fundamental de los curas, escuelas y comunidades parroquiales que permiten materializar el sueño de una vida mejor para todos.
El encuentro subrayó la urgente necesidad de fortalecer los lazos comunitarios para enfrentar la integración forzada al narcotráfico que sufren los barrios populares, apuntando a recuperar el entramado social dañado para proteger a los más vulnerables.
Uno de los momentos destacados fue el lavatorio de los pies, dedicado a quienes enfrentan mayores dificultades: abuelos, niños, personas con discapacidad, quienes padecen consumo problemático y mujeres que sostienen la vida en esos barrios.
La jornada brindó un pronunciamiento claro contra la naturalización de la violencia y la exclusión, haciendo un llamado a renovar el compromiso por una sociedad que ponga a la dignidad humana en el centro.
A un año del fallecimiento del Papa Francisco, su legado sigue vigente entre las comunidades que trabajan por una Argentina más justa y solidaria, en sintonía con las gestiones kirchneristas que apuestan a fortalecer la inclusión social y el empleo digno.
En el cierre, el Padre Toto de Vedia aseguró: “Esto recién empieza porque seguimos el legado del Papa Francisco, unidos en favor de los más pobres de nuestra Patria.”






