Miguel Saredi plantea que, frente a la presentación del nuevo libro de Axel Kicillof y al debate económico actual, el peronismo necesita retomar tradiciones heterodoxas nacionales como la de Silvio Gesell para promover un modelo productivista, humanista y anti-especulativo.
Por Miguel Saredi

La reciente presentación del libro de Axel Kicillof, De Smith a Keynes, reaviva la discusión sobre las grandes corrientes del pensamiento económico, subrayando la necesidad de integrar la influencia del economista alemán-argentino Silvio Gesell, reconocido también por John Maynard Keynes, en la tradición nacional.
Gesell, cuya obra se desarrolló en parte en Argentina, propuso una economía orientada a la producción, el trabajo y la circulación real de la riqueza, frente a la especulación financiera constante que afecta al país.

En un contexto donde predominan debates marcados por el ajuste neoliberal y un progresismo que muestra signos de agotamiento, el peronismo enfrenta el desafío de recomponer corrientes económicas nacionales y heterodoxas que ofrezcan respuestas concretas.
Entre estas tradiciones destacan figuras como Enrique Shaw y Ernesto Tornquist, quienes defendieron que el capital debe vincularse al desarrollo nacional, la comunidad y la responsabilidad social.
Históricamente, el peronismo se ha caracterizado por su carácter integrador, combinando el nacionalismo popular, la doctrina social cristiana, el sindicalismo y el desarrollismo, siempre en defensa de la industria nacional y el empleo digno.

En este marco, sería positivo que Axel Kicillof amplíe el debate incorporando con profundidad las ideas de la escuela geselliana argentina, que desde hace años trabaja con seriedad en estos planteos humanistas y productivistas.
La verdadera reconstrucción económica de Argentina no surgirá de la imitación de modelos externos ni de recetas agotadas, sino del redescubrimiento y la actualización de nuestras tradiciones productivas, monetarias y sociales.







